miércoles, 31 de enero de 2018

Un sorprendente hallazgo: astronautas encontraron pornografía en la Luna

La pornografía es tan vieja como la civilización misma, y ha sido registrada en todas las culturas civilizadas en las que la vestimenta era norma social. Vemos un ejemplo de esto especialmente en los romanos, donde encontrarse con murales eróticos era algo bastante común, como permitieron conocer los restos de Pompeya y Herculano. Sin embargo, en ninguna época pasada la pornografía se extendió tanto como en la cultura occidental de la actualidad. Pensando en esto recordé un fragmento de una nota realizada a James Webb, director de la NASA durante los 60s, en el que relataba alguna de las “locuras” que hacían los ingenieros y astronautas de la misión. La más interesante de todas hacía referencia a la única pieza de pornografía que llegó a la Luna.
Una de las guías clave que debían seguir los astronautas de la misión Apollo consistía en una check-list -lista de chequeo- que se debía completar mientras se caminaba por la superficie lunar con el fin de verificar paso por paso que todo esté en orden y no cometer algún error a causa de un olvido. Esta guía estaba confeccionada de un material ignífugo de alta tecnología con el fin de ser utilizada en todo momento sin correr riesgo alguno. En la misión Apollo 12, cuando los astronautas Al Bean y Pete Conrad se preparaban a bajar, no solo encontraron la lista paso a paso que debían seguir, sino que además descubrieron que el manual estaba lleno de fotos eróticas. Estas eran varias modelos de Playboy acompañadas de un texto. A Conrad le tocaron: Angela Dorian, Reagan Wilson cuyos respectivos textos eran “¿Ves alguna colina o valle de interés?” y “Compañera preferida de amarre”; mientras que a Bean le tocaron Cynthia Myers y Leslie Bianchini, acompañadas por los textos “No lo olvides, describe las protuberancias” e “Investiga su actividad”.
Todo había sido una broma tramada y llevada a cabo por la tripulación de reserva de la misión, formada por David R. Scott, Alfred M. Worden y James B. Irwin, dentro del ambiente de fraternidad, camaradería y sana rivalidad existente entre las varias tripulaciones del proyecto Apollo; una rivalidad aumentada porque Conrad, Gordon y Bean eran pilotos de la Armada y Scott, Worden e Irwin, de las Fuerzas Aéreas. Habían estudiado las listas para ver dónde podían introducir alguna broma, habían impreso las copias de las fotografías en el mismo material del que estaban hechas las listas y las habían añadido sin contárselo a nadie.
La tripulación del Apollo 12 se abstuvo de comentar nada sobre el asunto por radio; temían que si se hacía público, la gente creería que no se tomaban en serio su misión. Por el mismo motivo, la broma tardó algunos años en hacerse pública. No obstante, a los tres les hizo mucha gracia la broma y se rieron a gusto, antes y después de volver a la Tierra.
Los “bromistas” también acabarían por pisar la Luna; fueron la tripulación del Apollo 15, que alunizó el 30 de julio de 1971.