martes, 8 de agosto de 2017

Este NO es el extraterrestre de Roswell


El testimonio del ayudante del sheriff de Roswell revela nuevos detalles de la recuperación del platillo volantes y los «seres» que lo pilotaban en 1947. Su declaración contradice a la de un paracaidista que aseguraba que se trataba de un compañero accidentado.
Mira bien esta imagen. Hay quien asegura que los testigos que refieren la recuperación de seres en el incidente Roswell lo confundieron con un extraterrestre. No te rías, va en serio. Vayamos por partes.
El 8 de julio de 1947, la edición vespertina del rotativo local Roswell Daily Record titulaba que las Fuerzas Aéreas habían recuperado un platillo volante en un rancho de Roswell. En esta localidad de Nuevo México radica la base del 509 Grupo de Bombarderos de la Fuerza Aérea cuya oficina de prensa, redactó la siguiente nota.
“El oficial de Información (…) anunció que, al mediodía de hoy, la base aérea entró en posesión de un platillo volante [la cursiva es nuestra].
Según la información facilitada por el departamento, cuya jefatura ostenta el comandante J.A. Marcel, oficial de Información, el disco [la cursiva es nuestra] fue recuperado en un rancho de las proximidades de Roswell, después que un ranchero no identificado lo comunicase al comisario George Wilcox, quien encontró el artefacto en un cobertizo de su granja.
El comandante Marcel y un destacamento  de su departamento acudieron al rancho y se hicieron cargo del disco, según se ha indicado.
Después que el oficial de información inspeccionara el aparato [la cursiva es mía], éste fue trasladado en avión a ‘un Cuartel General superior’.
El oficial de Información declaró que no se han revelado detalles de la construcción del platillo o de su apariencia.”
He señalado en cursiva tres palabras de la nota: platillo volante, disco y aparato. La primera y la segunda (platillo volante y disco), porque aluden sin ningún género de dudas a la forma del objeto recuperado por los militares. No hablan de globo, de reflectores, ni madera de balsa (hipótesis propuestas por el gobierno) sino de un aparato, que es la tercera palabra que he señalado. ¿Estaban drogados los oficiales cuando recuperaron los restos para no saber diferenciar un globo meteorológico de un “platillo volante”? ¿Qué interés podía tener el subteniente Walter Haut, responsable de la oficina de prensa, en dar publicidad a una información que sería corregida horas más tarde? Por demás está decir que Haut obedecía órdenes de sus superiores.
En 1947 tenía lugar la primera gran oleada de OVNIS de este siglo que no sólo acaparaba la atención de los norteamericanos sino del mundo entero, incluidas las Fuerzas Aéreas norteamericanas, sin embargo aún no existía ninguna directriz oficial respecto a los platillos volantes, es a partir del  incidente Roswell que la información sobre este fenómeno es calificada de “Alto Secreto”. Y es así como, al día siguiente, el platillo se convirtió en globo meteorológico y lo que es más asombroso, nadie cuestionó la versión oficial… Hasta los años 80 cuando Charles Bertlitz y William Moore recaban información y testigos de primera mano y el globo se convierte en «nave extraterrestre tripulada».
La Fuerza Aérea siempre negó la recuperación de cuerpos en aquella operación real hasta que, en 1997, coincidiendo con el 50 aniversario del «incidente Arnold». El Coronel John Haynes comparecía el 24 de junio ante la prensa con un voluminoso informe, titulado Roswell Report: Case Closed (Informe Roswell: Caso Cerrado), en el que se aseguraba que “los seres recuperados eran muñecos de prueba lanzados desde 30.000 pies de altura” (sic).
Pero mentía. Como explico en mi libro In-Creíble, los dummies empezaron a emplearse en 1954, siete años después del caso Roswell y, hasta donde yo sé, no eran cabezones, ni raquíticos, ni con cuatro dedos en sus manos, como sugieren los testimonios del incidente Roswell. Si Haynes introdujo su existencia en el informe era tanto como reconocer que “algo” habían recuperado en 1947, ¿o no?
Pues bien, el divulgador científico Antonio Martínez Ron da un paso más allá y asegura en un reciente artículo que no eran dummies sino seres humanos deformados.
En opinión de este pseudoescéptico, «el caso Roswell nace a partir de una sucesión de mentiras, malentendidos y manipulaciones basadas en episodios reales», como el que tuvo lugar la mañana del 21 de mayo de 1959 en la base aérea Walker. Ese día, personal militar trasladó hasta el hospital a Dan Fulgham, un militar accidentado durante el aterrizaje de un globo aerostático que se estaba utilizando en alguno de los proyectos secretos Manhigh y Excelsior.
Fulgham tenía la cabeza hinchada por efecto de la caída y, según recoge en sus memorias uno de sus compañeros de salto en paracaídas, Joseph Kittinger,  “alguien en Roswell -puede que alguien que trabajara en el hospital- debió de ver a Dan mientras le ayudábamos a salir del helicóptero aquella mañana y en su mente cuajó la idea de que aquello era alguna especie de visitante del espacio”. ¿En serio?
Pues hay quien se lo cree. Entre ellos el astronauta español Pedro Duque quien a través de Twiter escribía lo siguiente:Parece que poco importa que el accidente tuviera lugar ¡DOCE AÑOS! después del incidente Roswell o que los testigos hablaran siempre de seres raquíticos, con tres dedos en cada mano y cabezones (no con cabeza hinchada). Es decir, no llevaban casco como en los cómics de ciencia ficción de la época ni antenitas. Pero como los extraterrestres no existen (esta es la tesis de partida) debe ser cualquier otra cosa, por ridícula que sea. Para colmo no hay nada nuevo, el caso de Kittinger fue incluido en el Roswell Report: Case Closed hace 20 años y ha sido ampliamente analizado en el libro UFOs: Real Or Imagined?: A Scientific Investigation de mi colega Stanton T. Friedman, uno de los muchos investigadores que ha profundizado en el caso .
Pero es que, además, un reciente testimonio viene a desmentir por enésima vez la versión gubernamental de los globos, los dummies y los paracaidistas de cabeza hinchada.
Me refiero a Charles Fogus, que hace 70 años era el ayudante del sheriff de Roswell. Según recoge el periódico británico The Mirror, las declaraciones de Fogus se alejan por completo de la versión gubernamental y alimentan la incertidumbre.
Charles Fogues asegura que habían más de 300 soldados cuando llegó al lugar en compañía del sheriff Jess Slaughter, pero no se advertía rastro alguno de un globo meteorológico, sino de algo distinto. Ese «algo» poseía alrededor de 30 metros de ancho y, en este contexto, también pudo dilucidar la presencia de cuerpos extraños.
"Los cuerpos debían tener alrededor de metro y medio de altura. Yo vi las piernas y los pies de algunos de ellos. Se parecían a nuestros pies", detalló. Además comentó que su piel era casi marrón, "como si hubieran estado demasiado tiempo bajo el sol". Las citas corresponden a una entrevista concedida a Deanna Short, una investigadora privada de Los Ángeles, que le visitó a finales de los 90. Ahora, aprovechando el 70 aniversario del incidente Roswell ha publicado un libro con el título  de "Los ovnis hoy: 70 años de mentiras, desinformación y encubrimiento gubernamental".
El editor de este nuevo trabajo, el ufólogo británico Philip Mantle, asegura que “es raro que alguien añada algo nuevo al caso Roswell desde un punto de vista de un testigo presencial” y añadió que “nuevos testimonios como este pueden ser muy valiosos”.