viernes, 28 de abril de 2017

¿Por qué el impacto de un asteroide no acabaría con el mundo?

Los investigadores explican por qué el impacto de un asteroide en el mar no acabaría con el mundo.
Un asteroide de tamaño similar al peñón de Gibraltar rozará la Tierra el 19 de abril a una distancia segura, pero incómodamente cercana. Pero a diferencia de lo que aseguran las películas de Hollywood, la caída de este asteroide en la mitad del océano no crearía olas gigantes que acabarían con las ciudades costeras del planeta.
De acuerdo con un estudio realizado por el Laboratorio Nacional de Los Álamos, en EE.UU., los asteroides no se destacan por ser creadores de olas. Por el contrario, la mayoría de la energía del impacto (cerca del 80 %) se perdería en la vaporización del agua y la formación de un cráter. La energía restante se gastaría en lanzar líquido a la atmósfera, responsable de cambios en el clima.
Finalmente, solo un 1 % de la energía cinética del impacto sería usada para producir olas. Incluso, si esas formaciones de agua alcanzaran grandes tamaños, desaparecerían rápidamente.
El impacto de un asteroide a menos de 100 kilómetros de la costa puede ser peligroso para las poblaciones costeras, pero más allá de esta distancia no representa mayor riesgo.
Galen Gisler, uno de los investigadores, estudió asteroides con un tamaño de hasta 500 metros de diámetro y descubrió que aquellos con un diámetro de 140 metros son, potencialmente, los más peligrosos.
La última vez que nuestro planeta y el 2014 JO25 coincidieron a corta distancia fue hace 400 años y esto no volverá a suceder hasta después del año 2600.
Además de su tamaño y trayectoria, los científicos indican que su superficie muestra una reflexividad luminosa dos veces mayor que la de la Luna. Esto lo debe hacer totalmente visible desde un pequeño telescopio óptico por una o dos noches.
Asteroides más pequeños pasan a esa distancia varias veces a la semana, pero la aproximación del 2014 JO25 es mayor que la de cualquier otro asteroide conocido de tamaño similar desde 2004, cuando el 4179 Toutatis, de 5 kilómetros de diámetro, se nos acercó a unas cuatro distancias lunares.
La próxima vez que algo similar vuelva a ocurrir será en el año 2027, cuando el 1999 AN10 de unos 800 metros de diámetro se aproxime a poco menos de una distancia lunar a la Tierra.