sábado, 1 de abril de 2017

Los videntes de la CIA viajaron al pasado de Marte

La agencia de espionaje utilizó al departamento de psíquicos para visitar otros planetas y viajar en el tiempo.
Durante dos décadas, la CIA invirtió 20 millones de dólares en diferentes programas e investigación parapsicológica. La Agencia abrigaba la esperanza de percepción extrasensorial en un eficaz instrumento de información al servicio de sus operaciones de inteligencia. Tanto tiempo y dinero invertidos depararon infinidad de experimentos y pruebas psíquicas orientadas a los más diversos objetivos. En algunos de esos ensayos, los psíquicos llegaron a desplazarse mentalmente por los planetas del sistema solar o viajar en el tiempo en busca de civilizaciones extraterrestres extinguidas.
Durante la primavera de 1973, Ingo Swann realizó unos sorprendentes experimentos tutelados por los físicos Hal Puthoff y RussellTarg, ambos activos miembros del Stanford Research Institute. Al parecer, el psíquico estadounidense estaba cansado de desplazarse con su mente a diferentes rincones del planeta y planteó a ambos investigadores abandonar la órbita terrestre. Su intención era visitar psíquicamente varios planetas del sistema solar. Puthoff yTarg comprendieron la fatiga de Swann. Aquellas largas y reiteradas pruebas efectuadas durante los últimos seis meses terminaron siendo demasiado aburridas. Temiendo que el hastío acabara con las capacidades extrasensoriales del psíquico, ambos investigadores accedieron a la petición. En teoría, cuanto más estimulante fuera el objetivo perseguido para el sujeto experimental, mejores resultados se obtendrían en los ejercicios de visión remota. Así que Swann se dispuso a explorar el espacio sideral sin salir del laboratorio.
La primera sesión se llevó a cabo el 27 de abril de 1973. El vidente remoto proyectó su conciencia hasta Júpiter, donde aseguró ver unos cristales de hielo brillando. Un documento muy posterior  –alojado entre los papeles desclasificados por la CIA– detalla la experiencia. La prueba se llevó a cabo en Stanford, pero al margen del programa oficial de la agencia de espionaje. No obstante, el texto redactado por el propio Ingo Swann en 1995 en relación a este asunto puede consultarse online. Dice así:«Muy alto en la atmósfera hay cristales brillando…Tal vez las rayas son como bandas de cristales, como los anillos de Saturno, aunque no tan lejos como esos… Más bien cerca, dentro de la atmósfera».
En 1973, Júpiter únicamente se había observado a través del telescopio, de modo que no se podían verificar las observaciones aportadas por el psíquico. Pero en 1979 la sonda Voyager 1 orbitó el planeta y detectó la presencia de unos anillos, tal como había asegurado Swann seis años antes. De todos modos, los escépticos argumentan algunos peros. Por ejemplo, según el psíquico, distinguió cristales brillantes de hielo flotando dentro de la atmósfera de Júpiter, mientras que los anillos descubiertos por la Voyager 1 estaban constituidos por rocas y rodeando el planeta a una muy considerable distancia de la exosfera jupiteriana. Como suele ocurrir en estos casos, las descripciones de los videntes son difusas y sujetas a diversas interpretaciones.
Swann protagonizó otro «experimento espacial», tal como relata el propio interesado en su obra Penetration (1975). En esa ocasión, se trasladó mentalmente a la cara oculta de Luna, donde se encontró con«torres, maquinaria, luces de diferentes colores y edificios con extraña apariencia», además de «unos puentes cuya función no pude averiguar. Uno de ellos se arqueaba hacia fuera y nunca volvía a tomar tierra en ninguna parte». Entre las construcciones que pudo contemplar abundaban «las cúpulas de diferentes tamaños, cosas redondas y cosas como pequeños platillos con ventanas», que «estaban guardadas cerca de los lados de un cráter, algunas veces en cuevas, otras en lo que parecían hangares de un aeródromo». Incapaz de estimar con exactitud los tamaños, Swann se limitó a decir que «algunas de esas cosas eran muy grandes».
Entre los documentos desclasificados por la CIA nos encontramos con otro experimento de visión remota todavía más sorprendente. El objetivo consistía en efectuar un «viaje mental» al pasado de Marte, puesto que los investigadores pretendían averiguar cómo era el planeta rojo hace un millón de años. El informe, fechado el 22 de mayo de 1984, detalla en su primer apartado el método utilizado para la prueba. El oficial de la CIA que dirigía la sesión escribió en un papel una fecha y un lugar, y luego lo introdujo en un sobre sellado que fue entregado al vidente –cuya identidad no se detalla en el expediente–, a quien informaron que el experimento iba a estar relacionado con unas coordenadas geográficas. Los investigadores proporcionaron al psíquico la latitud que desplazara su conciencia hasta ese punto geográfico. La nota oculta dentro del sobre contenía dos escuetas indicaciones: «Planeta Marte» y «Tiempo: aproximadamente un millón de años».