lunes, 9 de enero de 2017

ARGENTINA:Cordoba las “médicas del espacio” dicen que dejaron su campo por propia voluntad

Las hermanas, buscadas durante 14 meses por la Justicia, contaron su versión aLa Voz, aunque dejaron abiertos nuevos enigmas. La Fiscalía liberó a la pareja detenida, aunque sigue imputada, y sumó a dos personas al proceso.
 La misteriosa desaparición, durante 14 meses, de las dos hermanas cordobesas que se autocalifican como “médicas del espacio” sigue sumando interrogantes. Aun cuando, tras ser halladas por la Justicia en una casa de Buenos Aires, ellas mismas intentan arrimar explicaciones. Mientras aseguran que dejaron su campo por voluntad propia, sin dejar huella alguna, responden a la vez que el motivo es un “secreto” que guardarán.

Ana (67) y Ada Azategui (70) aceptaron ayer hablar con La Voz, en los pasillos de los tribunales de Río Tercero. Entre otras cosas, dijeron que nunca se enteraron de que eran tan buscadas ni de que su caso era tema de los medios.

Las hermanas volvieron a declarar ayer ante la fiscal Andrea Heredia Hidalgo, a cargo de la investigación. La fiscal analiza por estas horas los peritajes sobre la salud mental de las hermanas, que pueden ser claves para la evolución de la causa.

Mientras, ayer resolvió sumar imputados. A la pareja detenida la semana pasada, agregó la imputación de la hija y de la pareja de esta. Los cuatro, de la provincia de Buenos Aires, están sospechados de privación ilegítima de la libertad. Esa decisión de la Fiscalía evidencia que mantiene la hipótesis de que habría delito en el traslado de las mujeres a la casa de San Isidro donde fueron halladas por la Policía.

La causa ya no tiene detenidos. Los cuatro imputados están en libertad bajo fianza. Los dos primeros imputados fueron citados a indagatoria ayer, pero se abstuvieron de declarar.

Relatos y secretos

Con mirada serena, las hermanas hablaron con este diario. Ana asintió con la cabeza todos los dichos de Ada, con más carácter y poder persuasivo. Coincidieron en que los sospechados por la Justicia “son inocentes y no sabían que la Justicia las buscaba”.

–¿Estaban desaparecidas?

–Para la Justicia y para la familia estábamos desaparecidas. Debimos salir del campo por una razón que la fiscalía investiga.

–¿Estuvieron bien todo este tiempo?

–Rebién. Aliviadas con una familia que nos brinda todo, hasta la llave de su casa. ¿Vos brindarías la llave de tu casa?

–¿Se fueron por su voluntad?

–Sí. Pero el motivo es un secreto entre nosotras. No se podía más. Decidimos irnos definitivamente. No nos quedaba nada, ni el pedazo de hermano que teníamos. No nos quedaba qué esperar.

–¿Ustedes quieren volver al campo?

–No queremos regresar.

–¿Dónde van a vivir?

–Volvemos a Buenos Aires, 
hemos formado una nueva familia, de corazón, que nos ha comprendido.

–¿Es cierto que ustedes curaban y se llamaban médicas del espacio?

–Médicas del espacio, por ser una medicina que se está trabajando a través de una distancia. Era un hospital de campaña autorizado por las Naciones Unidas. A eso lo dejamos ahí, lo investigará la Justicia.

–Hacía 15 años que ustedes no salían de ese campo...

–Es que no te dejaban salir, porque estábamos abocadas a trabajar por la salud de la población argentina.

–¿Quiénes no las dejaban?

–Y… si eran de las Naciones Unidas... Vos lo verás, lo verá la Justicia.

–¿Seguirán atendiendo a la gente en algún otro lugar?

–No, porque cuando se levanta el hospital de campaña y los conocimientos que a nosotros nos dieron como profesionales para esto, quedamos prohibidos para trabajar. Si nosotras quisiéramos hacer alguna cosa para ganar dinero, faltaría la parte médica que está trabajando con la medicación. Se cierra el hospital, nos dejan libres, nos dicen que van a volver, pensamos que iban a volver a dejarnos alguna constancia, algún papel, pero no vinieron los extranjeros ni los de Argentina.

–En Buenos Aires, estos meses, ¿atendían a gente por temas de salud?

–No, cómo voy a ayudar a la gente si estoy prohibida. ¿Creés que nosotras no hemos quedado bajo vigilancia? Yo no lo debo hacer nunca, mientras ellos no vengan y ningún gobierno pare y diga “qué está pasando acá”, y los tipos me tomen del cuello otra vez y me manden a trabajar. De otra manera, no.

–¿Tienen miedo?

–Ahora no. Porque la Justicia de Río Tercero está haciendo las investigaciones y tengo confianza de que va a salir todo claro.

–¿Conocen a los detenidos?

–Eran nuestros pacientes, fueron a nuestro hospital. No te olvides de que nos tocó trabajar en forma gratuita, en casa. Habremos visto a 50 mil pacientes. De la prensa también venían.

–¿Por qué no se contactaron estos meses con amigos o con familiares?

–Había que cortar porque ya habíamos salido. Si hubiese habido gente de confianza en el momento en que tuvimos que salir, les decíamos las causas secretas. Salimos para bien, te aclaro. Nuestra ausencia ya está cerrada. Agradecemos a la gente que nos ayudó, ya habrá una nueva oportunidad para abrazarnos.
Muchos interrogantes. Ana y Ada Azategui desaparecieron en octubre de 2015 de la modesta casa rural que habitaban, en el paraje El Quebracho, cerca de Embalse (Calamuchita). Tres días después, al visitar el lugar, una hermana denunció a la Justicia que no estaban en el campo, del que hacía muchos años no salían jamás. Un hermano que vivía con ellas murió semanas antes de que desaparecieran sin dejar huella alguna. Tras rastrillajes y búsquedas infructuosas, la investigación se centró en los últimos “pacientes” que recibieron en su campo. Así se llegó hasta los allanamientos en Buenos Aires, donde las hallaron.