martes, 26 de julio de 2016

URUGUAY:¿Secuestrado y obligado a tener sexo con extraterrestres?



Primer episodio del ciclo dedicado al misterio de Diario Crónica. En esta oportunidad viajamos a Uruguay a entrevistar a Wilson Arriola, que asegura haber sido raptado por seres de otro planeta. Además, pasamos una noche en el campo para realizar el avistaje de OVNIs.
Por Marco Bustamante
Venimos siguiendo esta historia desde hace casi veinte años. Es uno de esos relatos tan sorprendentes que cuesta empezar a reseñarlos. Cualquier lector distraído puede pensar que se trata del argumento de una película de ciencia ficción. Sin embargo, realmente sucedió.
Un equipo de Diario Crónica viajó a Uruguay, más precisamente a la localidad de Minas, ubicada en el departamento de Lavalleja. Esta pequeña ciudad esconde celosamente un caso que podría ser una bisagra en la investigación sobre vida extraterrestre en nuestro planeta.
Allí el señor Carlos Wilson Arriola Aguirre, de 60 años, en la década del noventa fue testigo de una serie de avistamientos inquietantes: extrañas luces que se mostraban en el cielo y descendían furtivamente entre los cañadones y montes.
Podríamos decir, sin temor a equivocarnos, que en aquel entonces entabló una relación cercana con un fenómeno que se hacía presente en la zona. Dicen los que saben que es mejor no jugar con fuego porque, tarde o temprano, te terminás quemando.
Eso fue exactamente lo que le pasó a nuestro protagonista: tanto persiguió las naves y hurgó en los lugares de aterrizaje que una noche, mientras dormía, cuatro figuras que parecían salidas de una película de Spielberg lo tomaron de sus extremidades y lo llevaron a un vehículo, presumiblemente extraterrestre.
Historia increíble
Según cuenta el propio Arriola, estos seres eran grises, con enormes ojos negros y una cabeza desproporcionadamente grande. Nunca emitieron una palabra: todo el diálogo fue telepático y los mensajes eran solamente preguntas tipo interrogatorio.
Para colmo de males, esta experiencia se repitió varias veces y, aunque siempre comenzaba de la misma forma, lo que sucedía en la nave cambiaba según las necesidades de los seres que la tripulaban.
Si todo esto parece fantástico, todavía hay más. En una de las últimas oportunidades en que fue llevado por la fuerza, Wilson dice haber sido inducido a tener relaciones sexuales con una criatura de la misma especie que los raptores. Después de eso, silencio de radio. Nunca más supo nada de la nave ni de sus tripulantes.
También dejó de ir a los lugares de avistaje y rara vez volvió a tocar el tema con personas cercanas, y mucho menos con desconocidos. Nos costó mucho convencerlo de que su historia debía ser contada. Arriola nos dio muchos detalles que hacen creíble el relato. Hay varios testigos que aseguran haber visto las extrañas luces sobrevolando zonas a las que solía ir en los 90.
Los diarios locales, especialmente La Unión, publicaron una serie de artículos muy interesantes sobre los avistajes en aquella época. Y prestá atención: no solo muchas personas defienden los dichos de la “víctima”, sino que existen algunos indicios médicos que detallan la existencia de por lo menos tres chips implantados en distintas partes de su cuerpo.
Este equipo de Crónica acompañó a Wilson en lo que sería una larga noche de vigilia ovni y, para nuestra sorpresa, pocos minutos después de las tres de la mañana, en una zona cercana a un pueblo denominado Villa del Rosario, un enorme objeto que emitía una poderosa luz verde se hizo presente a unos cuantos kilómetros de nosotros. Se posó algunos segundos sobre la ladera de un cerro y luego desapareció.
Ninguno de los que estábamos presentes había visto nunca algo semejante. Y la noche no terminó ahí: unos treinta minutos más tarde, casi en el mismo punto, una pequeña luz blanca con tonos amarillentos jugó en el cielo frente a nuestros ojos por algunos minutos.
Al otro día volvimos a entrevistar a nuestro amigo uruguayo porque teníamos que regresar a Buenos Aires y queríamos darle la oportunidad de que nos diera sus consideraciones finales.
Debemos decir que nos sorprendió: Arriola no extraña las persecuciones a las extrañas luces, no siente curiosidad por aquello que todos vimos en el cielo ni por nada relacionado con el fenó- meno ovni.
Lo único que lo perturba, según sus propias palabras, es tener la certeza de que en algún lugar del cosmos, fruto de aquellos dramáticos experimentos, un hijo no conoce a su padre.
Algunos otros casos que conmovieron al mundo.
Los reportes llegan desde muchos lugares. Uno de los más conocidos es el caso de Giovanna, una italiana de 46 años que asegura haber quedado embarazada veintiocho veces de seres extraterrestres.
Sus secuestros comenzaron desde temprana edad, ya que a los 4 años tuvo el primer encuentro con “los visitantes de dormitorio”, y continúan hasta la actualidad.
La forma en que la abducían casi siempre era la misma: en medio de la noche una nave espacial enviaba hasta su habitación un rayo que la inmovilizaba. Tras ello perdía la conciencia y era transportada. Por lo general, sus desapariciones duraban entre tres y cinco horas.
Los seres que la sacaban de la cama para someterla a tortuosos experimentos parecen ser los mismos que en el caso de Arriola: piel gris, ojos grandes, oscuros y ovalados, y una cabeza enorme con respecto al resto del cuerpo.
Según el relato de Giovanna, “la raza humana es la única compatible con ellos, porque tenemos un ADN muy similar”. También muestra marcas en su piel. “Ellos dicen que utilizan un desinfectante con el fin de no contaminarse de nosotros”, contó.