jueves, 14 de julio de 2016

Islandia cancela puente para no molestar a duendes

Modelo de vivienda de elfos tipo 1
Una nueva ruta elevada tuvo que suspenderse para no importunar a los elfos que viven bajo las rocas. Gracias, Islandia, por tanta magia.
Desde detrás de su escritorio en el departamento islandés de autopistas en Reikjavik, Petur Matthiasson sonríe con calidez: “Yo no creo en duendes. No es cosa de todos los días que desviemos autopistas debido a los duendes. Es sólo que en este caso, nos avisaron que había duendes viviendo en unas de las rocas que estaban en la ruta de la carretera y nosotros tenemos que respetar esa creencia”, declara, un poco resignado. Frente a él tiene un plano en el que se lee “Iglesia de los duendes” y “Capilla de los duendes”, entre otras cosas.
El trabajo de construcción de la autopista para conectar a la península de Alftanes con un suburbio de la capital Reykjavik fue suspendido cuando unos activistas advirtieron que perturbaría el hábitat de los duendes y un área protegida de lava virgen. El asunto se resolvió en parte cuando una mujer local quien asegura que puede hablar con los duendes se ofreció de mediadora y los duendes acordaron que el camino podía ser construido con la condición de que su capilla fuera cuidadosamente trasladada a otro lugar. La autoridad encargada de las autopistas no reveló el costo de trasladar la roca pero informó que pesa 70 toneladas y tendrá que alquilar una grúa.


Modelo de vivienda de elfos, tipo 2
Las encuestas indican que más de la mitad de los islandeses creen en los Huldufolk – la gente escondida – o al menos piensan que es posible que exista. Los duendes islandeses son del mismo tamaño que las personas, sólo que son invisibles para la mayoría de nosotros. Si se les falta al respeto – por ejemplo, explotando dinamita en sus casas e iglesias de roca -, muestran su descontento.
“Es imposible vivir en este paisaje y no creer en la existencia de una fuerza más grande que uno”, explica la experta en folclor Adalheidur Gudmundsdottir. “Mire a su alrededor y entenderá la razón de que el folclore esté tan arraigado aquí”. Así, debido a la gran creencia popular, es posible en este país de hadas y magia que un puente o una ruta deban ser cancelados para no molestar a los seres mitológicos. Porque uno puede no creer, ¿Pero quién sabe la verdad absoluta de las cosas?