sábado, 25 de junio de 2016

Un joven argentino busca hacer historia con su robot para Marte

Marcos Bruno, estudiante de Ingeniería en la Universidad Nacional de Cuyo, logró captar la atención de la NASA para instalar GPS en el planeta rojo.
Un estudiante mendocino de 20 años que cursa la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) construyó un robot que puede hacer historia. en otro planeta.
Y es que la invención de Marcos Bruno, que fue aprobada en la NASA, como finalista de un proyecto para futuros viajes al planeta rojo. El aparato es capaz de instalar un GPS en el suelo marciano, gracias a sus precisas herramientas.
Bruno estuvo en Utah, Estados Unidos, y llevó un robot que diseñó Junto a su amigo Gabriel Caballero. Según informó la Universidad Nacional de Cuyo, el dispositivo tiene cuatro ruedas y una especie de grúa. Su motor permite instalar instrumentales y hacer girar tornillos. Además tiene una cámara y un router WiFi.Según informó la UNCuyo, "lo probó en una base de The Mars Society, una sociedad de la NASA que simula exactamente la vida en el planeta rojo".

Instalación de GPS

Para instalar un GPS en Marte, "el artefacto cuenta con cuatro ruedas y una especie de grúa, además de un motor que permite instalar instrumental y hacer girar un tornillo. También tiene una cámara, que es el celular del estudiante, y un router WiFi que posibilita la comunicación con una computadora", señalaron en un comunicado.
"Hubo una convocatoria para proponer proyectos relacionados con Marte. Yo apliqué y por suerte quedé seleccionado" explicó el joven, que estuvo 15 días en Utah.
Bruno contó también que se trató de una experiencia única: "es muy loco estar donde se encuentran los astronautas haciendo pruebas. Hicimos un prototipo que se probó y ellos -la Nasa- creen que funcionaría en Marte".
Para Bruno, "es una experiencia única. Es muy loco estar donde se encuentran los astronautas haciendo las pruebas". Según dijo, "hicimos un prototipo que se probó y ellos (por la NASA) creen que funcionaría estando en Marte". De todas maneras, hay que corregir algunos detalles, ya que "por ejemplo, el control tiene unos botones que quedaron chiquitos, al ser utilizados con los trajes. Hay que seguir algunos protocolos".
"Cualquier persona puede llegar. Hay que pensar una idea y mandarla en la convocatoria. No es cuestión de inteligencia, sino de ganas", agregó.
Por otra parte, Marcos Bruno también participa de un proyecto de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, que consiste en ofrecer microscopios que cuestan 1 dólar, a países en vía de desarrollo o de escasos recursos.