viernes, 13 de mayo de 2016

Alcanzan la zona cero del meteorito que exterminó a los dinosaurios

Casi un mes después del inicio de la perforación en el Golfo de México, los investigadores han alcanzado el cráter Chicxulub y ahora escrutan sus secretos.
Después de abrirse el paso a través de cientos de metros de sedimentos, investigadores internacionales del proyecto Outreach, que llevan a cabo la ambiciosa perforación del cráter Chicxulub cerca de la costa de la Península de Yucatán, en México, han logrado su primer objetivo: perforar la elevación central del propio cráter de 180 kilómetros de diámetro que dejó el asteroide que extinguió a los dinosaurios hace 66 millones de años.Lo que puede verse ahora son piezas de granito surgidas a raíz del impacto de un meteorito de diez kilómetros de diámetro y las grietas que se llenaron de líquido procedente de rocas fundidas por las temperaturas extremadamente altas registradas en el impacto.
Algunos de los minerales que se ven en estas grietas sugieren que al principio el cráter estaba a demasiada temperatura para que la existencia de vida, pero los científicos esperan hallar ADN, según relata la revista 'Science'.
Los científicos ya están a casi cien metros de profundidad en el cráter, y esperan poder perforar hasta un kilómetro y medio hasta llegar al hipocentro del mismo antes del próximo 6 de junio. El granito es cada vez más duro y, en consecuencia, se hace más lenta la perforación, cuya velocidad ahora es de tres metros cada dos horas.
Los expertos esperan calcular la energía generada por el impacto que formó el cráter. Creen que fue equivalente a 920 millones de bombas atómicas como las que destruyeron Hiroshima en las postrimerías de la II Guerra Mundial. Es algo que explica el carácter complejo del cráter, que tras el impacto cambió de forma varias veces, con el colapso de varias elevaciones en su parte central. El impacto fundió las rocas, creó enormes tsunamis del tamaño de continentes y cubrió el cielo con cenizas que enfriaron el planeta y causaron la extinción masiva de especies.
Los cráteres complejos son comunes en el espacio, pero en la Tierra no sobreviven debido a que su clima los erosiona. Pero el cráter Chicxulub, cuya parte central está en el fondo del mar, y solo sus partes exteriores, a 180 kilómetros de su centro, se manifiestan en la superficie de la península, rodeadas por cenotes, constituye un caso diferente. La erosión de su parte central se prolongó durante decenas de millones de años, 'protegida' por el océano. Al estudiarlo, los científicos esperan saber mucho más sobre la historia de la vida en la Tierra