martes, 12 de enero de 2016

Las extrañas historias que trajeron los ovnis


En 1986, cuando apareció la mancha en el Uritorco, sólo ascendían al cerro unas 500 personas por año. Tres décadas después, recibe cerca de 100 mil visitantes en igual período. El crecimiento impactó en Capilla del Monte y atrajo a amantes de lo extraño.

Oscar Amante fue uno 
de los amigos cercanos que conversó mucho 
con Jorge Suárez, creador del Centro de Investigación Ovni (CIO) de Capilla del Monte, ­sobre el extraño episodio de 
la mancha. “Nadie puede decir que bajó una nave, pero sí pasó algo ­extraño. La asociación con 
una nave espacial viene después, cuando Jorge va a ver el fenómeno ocurrido. Cuando el año siguiente hay un incendio y el fuego no avanza sobre el círculo. Lo del ovni es una asociación que quedó en la mente de la gente”.
Fabricio Díaz, un capillense que es funcionario en la Agencia Córdoba Turismo, acepta que el episodio, “provocó un movimiento social y económico muy importante: basta ver un censo de población de hace 30 años y comparar. La cantidad de habitantes se debe, por lo menos, haber duplicado. Hay más complejos turísticos y mucho más visitas gracias a este fenómeno”.
Fenómeno ovni
En 1986, año en que apareció la mancha, sólo unas 500 personas subían cada año al Uritorco, cerro que pasó a ser identificado con el fenómeno ovni. Tres décadas después recibe cerca de 100 mil visitantes. El crecimiento impactó en la imagen de la ciudad y atrajo a miles de amantes de lo extraño. No sólo a buscadores de extraterrestres, sino también hippies , seguidores new age , gurúes y también grupos con características sectarias.
En 2011, más de 15 mil perso­nas se reunieron al pie del cerro para pasar juntas el 11 del 11 de 2011. Un año después, si había algún tipo de resistencia local al fenómeno, fue vencido: la municipalidad organizó la primera edición del Carnaval Alienígena de Capilla del Monte. El actual intendente Gustavo Sez, no respondió los pedidos de este diario para referirse al tema.
Luz Mary López, directora del CIO desde la muerte de Suárez, anunció que el día 9 colocarán una placa en un lugar del camino a Los Terrones desde donde es posible ver el cerro El Pajarillo. “Colocaremos dos fotos, la de 1986 y la de 1987, cuando la mancha se salvó del fuego. Hasta ahora no hay ninguna referencia, y cada vez son más los turistas internacionales que llegan preguntando por eso”.
Además de los ufólogos que cada año se reúnen en el congreso internacional, el universo extraño de Capilla del Monte concitó la atención de dos grandes personajes.
El primero fue Ángel Cristo Acoglanis, un quiropráctico de la ciudad bonaerense de Ramallo que se hizo conocido como sanador griego y que decía haber sido educado por monjes en un monasterio del Tibet.
Otra dimensión
Acoglanis afirmaba estar en contacto con una civilización 
de otra dimensión; la ciudad subterránea de Erks, ubicada debajo del sector que une el ­Uritorco con Los Terrones, cuya puerta de entrada sigue siendo buscada cada año por miles de visitantes.
El quiropráctico, cada fin de semana, llevaba a un grupo 
de iniciados a Los Terrones. Vestido con una túnica blanca, decía canalizar a un ser de Erks, al que llamaba Sarumah y que hablaba un idioma desconocido. Los visitantes afirmaban verse rodeados de luces y algunos caían desmayados por la emoción.
El segundo gran personaje fue el profesor universitario Guillermo Terrera quien, luego de un viaje a Oriente, dijo haber recibido instrucciones para buscar un bastón de mando de los indios comechingones en la zona de Capilla del Monte. Debía conseguirlo antes de que se lo apropiaran los nazis, ya que se supone que el bastón de piedra, en las manos correctas, posee poderes sobrenaturales. Terrera consiguió el bastón en 1948 y murió tres años después. Desde entonces se desconoce el paradero del famoso bastón, que sigue siendo buscado.