jueves, 15 de octubre de 2015

Turismo ufológico: destinos para acercarse a los ovnis


La actividad turística no deja de sorprender al abrir nuevos segmentos de manera constante debido a las exigencias de visitantes ávidos de experiencias. Es así que surgen propuestas no tradicionales que entusiasman a viajeros consuetudinarios. 
El nuevo escenario del turismo demanda creativos profesionales y propuestas innovadoras destinadas a aquellos viajeros que dejaron atrás las ofertas tradicionales. En esta tendencia surgió el turismo ufológico que consiste en conocer destinos donde se registra un gran avistamiento de ovnis y que en la actualidad mueve millones de dólares por el continuo crecimiento de seguidores.
La oferta se concentra en no más de una docena de lugares.
Algunos países advirtieron el crecimiento del nicho como Estados Unidos, Chile y España.
Los estadounidenses se apoyan en el episodio ocurrido en 1947 en la base aérea de Roswell en el estado de Nuevo México, cuando se estrelló una nave con forma de “disco volador”. Las versiones oficiales del hecho se contradijeron con las dadas a conocer por los implicados y que trascendieron mucho tiempo después cuando expertos ufólogos al comparar las distintas informaciones marcaron las irregularidades. El hecho resultó en un marcado incremento del misterio y por ende de la curiosidad de los visitantes.
Aunque ya transcurrieron casi 70 años, el interés por el caso Roswel se mantiene vivo y hay un peregrinaje de más de 300 mil personas por año que mueven más de 10 millones de dólares anuales en servicios y merchandising.
Otro sitio que concita el interés es el Área 51, también conocida como Groom Lake o Homey Airport, instalaciones ubicadas en una región del sur del estado de Nevada, a 133 kilómetros de Las Vegas, donde habría un depósito de restos de platillos de todo el mundo.
Otro tanto ocurre en el Parque Teide, una reserva de las Islas Canarias, donde se registraron numerosos avistamientos. Ante el interés demostrado, las autoridades del lugar explotan ese perfil en luna planificación turística integrada.
Del mismo modo, en el desierto de Chilca, Perú, en el kilómetro 64 de la Panamericana Sur, numerosos contingentes de visitantes se hacen presentes para tener una experiencia de observación de posibles platillos voladores.
En Molekba (Perm), territorio ruso, una creencia popular afirma que la presencia de un enorme pozo de 60 metros de diámetro fue el sitio de aterrizaje de un ovni y hacia el lugar convergen flujos de turistas, lo mismo que en la cima del monte Tepozteco, en Puerto Rico, donde muchas personas aseguran que tomaron contacto directo con marcianos.
San Clemente en la VII Región de Chile es una población de estilo campero que se comunica con Malargüe, Argentina, por el Paso Pehuenche. La pequeña comunidad tiene una Cámara de Turismo desde donde se hacen expediciones al Enladrillado, zona de avistamiento que abarca cerca de dos hectáreas a 2.300 metros sobre el nivel del mar. El desarrollo del solitario lugar fue impulsado por el Servicio Nacional de Turismo del Gobierno de Chile, que declaró y promovió la primera ruta ufológica de ese país. Hacia el lugar se moviliza un incesante peregrinaje de interesados y las autoridades locales apoyan el fenómeno con la difusión de documentales en la BBC de Londres, History Channel y National Geographic.
No hay que olvidar que el cerro Uritorco en Capilla del Monte, en la provincia de Córdoba, en numerosas ocasiones fue noticia por aparentes avistamientos. Eso motivó la creación de un Centro de Investigaciones fundado por Jorge Suárez, ya fallecido, donde cada noviembre se realiza un Congreso de Ovnilogía.