martes, 13 de octubre de 2015

¿De dónde viene la superstición sobre el martes 13?



El martes 13 se considera de mala suerte, generalmente por creencias religiosas vinculadas al cristianismo. Si eres de los que teme a este día, teleSUR te propone conocer el origen de los mitos asociadas a él e, incluso, algunas formas de alejar su influencia. 
Muchos personas han escuchado en más de una ocasión el refrán “en martes, ni te cases, ni te embarques, ni de tu casa te apartes”, el cual evoca el tan detestado martes 13, día al que se le atribuye la mala suerte, sobre todo en América Latina y España. 
Empecemos por el número 13, que es internacionalmente considerado de mal augurio debido a la tradición bíblica, por ser la cantidad de personas que compartieron la Última Cena, antes de que Jesucristo fuese torturado y crucificado por el Ejército romano. 
Además, en el Apocalipsis, justo en el capítulo 13, se hace referencia a la Bestia. En tanto, la rama esotérica del judaísmo habla de 13 espíritus malignos, al igual que leyendas escandinavas, que hablan de Loki, dios número 13 asociado con el engaño y el fraude. En el tarot, asimismo, se le considera un número asociado a la muerte y desgracia eterna.
EL DATO
Triscaidecafobia es el miedo irracional al número 13. En la cultura anglosajona el día de mala suerte se le atribuye al viernes, puesto que ese día murió Jesucristo. 
 
¿Martes en lugar de lunes?
Los lunes son odiados por la gran mayoría de las personas, quizás por el regreso a actividades laborales o docentes después del descanso del fin de semana. Sin embargo, es el martes el día que carga con el estigma. 
La palabra martes proviene del planeta Marte, asociado en la Edad Media al maleficio y al Dios de la Guerra, por lo que aseguran que este día está regido por el planeta rojo de la destrucción y la violencia. 
Según varias versiones, fue a partir de la caída del Imperio Romano en Constantinopla, el martes 13 de mayo de 1453, cuando la jornada empezó a cobrar la connotación de mala suerte. En esa fecha, 800 soldados y 15 embarcaciones enviadas de Génova, Venecia, y del mismísimo Vaticano, cayeron ante los musulmanes. 
El mal suceso se asoció a un eclipse lunar ocurrido entonces, unido a fuertes lluvias que impidieron la entrada de los navíos. 
¿Qué no se debe hacer un martes 13?
Si eres supersticioso, existen varias guías a seguir para sobrevivir ileso a un martes 13.
Como es considerado un día de mala suerte, lo primero que recomiendan es no casarse, bajo ninguna circunstancia, así como tampoco asumir ningún tipo de compromiso, a menos que se esperen consecuencias negativas. 
Olvidarse de los viajes es otra de las advertencias más populares en países como Argentina, Chile, Venezuela y España, entre otros. 
Romper un espejo un martes 13, traerá consigo siete años fatídicos para tu suerte, hecho que se remonta a la creencia de que en los espejos se resguardan los demonios y, al romperlos, se provocaba la liberación de éstos. Otros afirman que eran amenazas de las madonas en Venecia, para evitar que el servicio rompiera los costosos espejos. 
Pasar por debajo de una escalera también es algo inconcebible para aquellos que atribuyen vibras negativas a este día. De igual modo, debes evitar cruzarte con un gato de color negro, pues según las creencias, si se acerca a ti, llevarás la mala suerte contigo.
Además, evita dejar tijeras abiertas. Ello conllevaría quedar soltero para toda la vida o, si tienes pareja, corres el riesgo de que cometa infidelidad. 
¿Cómo alejar la mala suerte?
Si por alguna casualidad se incurre en alguno de esos actos, no todo está perdido. Siempre se puede hacer el gesto de cruzar los dedos. Tal acción, según los supersticiosos, conjura la mala suerte y aleja las influencias maléficas.
Otra costumbre de la antigüedad, que hoy seguramente traería la condena de quienes defienden los animales, radica en llevar una pata de conejo en el bolsillo. Esto se debe, de acuerdo con algunas versiones, a que en las regiones medievales de Europa existía la creencia de que las brujas se transformaban en liebres. A su vez, los antiguos britanos consideraban que las liebres eran criaturas mágicas.
Un remedio siempre a mano es tocar madera. Incluso antes del cristianismo, lo pueblos célticos de Europa rendían culto a los árboles por considerarlos los templo de la santidad y la principal  presentación de los dioses era la Tierra. Tal tradición también se vincula con el material del que estaba hecho la cruz de Jesús.  
Quizás la solución también podría ser seguir al pie de la letra los consejos del cantautor español Joan Manuel Serrat en uno de sus temas: “Cruza los dedos,/
toca madera./ No pases por debajo de esa escalera./ Y evita el trece/ y al gato negro./ No te levantes con el pie izquierdo.”

Si eso no fuera suficiente, Serrat también recomienda: “Y métete en el bolsillo/ envuelta en tu carta astral/ una pata de conejo/ por si se quiebra un espejo/ o se derrama la sal.”

¡A cruzar los dedos! Hoy es el último martes 13 del año


Día al que la superstición le endilga funestos designios, éstos pueden -sin embargo- conjurarse con una cinta roja en la muñeca o un ajo en la cartera, y por supuesto, respetando a rajatabla aquello de “no te cases ni te embarques”. Aquí, las razones de su creencia.
En el Tarot el arcano 13 es la Muerte y se la representa con un esqueleto y una hoz; pero no hay que olvidar que el año tiene siempre 13 Lunas nuevas a lo largo de sus 365 días. De tal manera, mientras el esoterismo plantea la posibilidad de que haya que afrontar con el 13 una desgracia, para el almanaque es simplemente un número que se repite 13 veces por año en diversos casilleros, algunas en martes, otras en viernes.
¿Por qué martes o viernes y no otro día? Todo se originó en un antiguo refrán romano que decía: 'Giorno di Venere, giorno di Marte, non si sposa e non si parte', lo que significa: 'Día de Venus, día de Marte, no hay que casarse ni partir de viaje'. En la antigüedad, los planetas que se veían a simple vista -es decir, hasta Saturno- fueron bautizados con el nombre de determinados dioses, que a su vez designaron los días de la semana: así, viernes proviene de Venus, la diosa del amor; y martes, de Marte, dios de la guerra.
Vaya a saberse por qué los antiguos equipararon el amor a la guerra y recomendaron que nadie se casara ni partiera de viaje los martes y viernes; de lo que no cabe duda es que el aditamento del 13 provino de los relatos bíblicos, y no de los romanos, que amaban las cifras impares y tildaban de maléficas a las pares.
El capítulo 13 del Apocalipsis habla de la venida del Anticristo y la Bestia, la famosa confusión de lenguas en la Torre de Babel habría ocurrido un martes 13, y en la Ultima Cena, Jesús, el comensal número 13, terminó crucificado un viernes 13. El catolicismo vinculó el 13 con Satanás, al sostener que representaba la rebelión contra la autoridad de Dios, debido a que la Masonería -a la que se le atribuyó el propósito de destruir el poder de la Iglesia- adoptó el 13 como su número simbólico. En efecto, la orden masónica de los Illuminati, originada en Baviera, era dirigida a nivel mundial por su Consejo de los Trece y todas las logias masónicas reconocen 13 grados jerárquicos.
Por eso, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, que era masón, hizo poner al billete de dólar una pirámide de 13 escalones; y por eso los masones que construyeron las oficinas públicas de Washington ubicaron su Casa del Templo a 13 cuadras al norte de la Casa Blanca, para 'iluminar' con su influencia al gobierno.
Claro que, convertido hoy Estados Unidos en la primera potencia del mundo y su moneda, el dólar, en divisa internacional, resulta difícil entender que en sus hoteles no haya habitación ni piso 13 y que sus líneas aéreas carezcan de asiento y fila 13. Aunque de Europa vino la idea de que los viernes 13 eran tanto o más maléficos que los martes 13, en Argentina no hubo quórum para sacrificar la salida del viernes. El viejo refrán romano fue así amoldado a la idiosincrasia de los habitantes del Plata, como: 'Si el 13 cae martes, no te cases ni te embarques'; y del viernes, non si parla.