sábado, 3 de octubre de 2015

Chemtrails: ¿inocuas o contaminantes?


Las Chemtrails dan mucho que hablar. La gente filma aviones soltando chorros blancos a toda hora y en todas partes y comparte junto a las fotos y videos, las teorías más peregrinas. ¿Qué hay de cierto en las Chemtrails?
El rastro de nubes que deja un avión que va cruzando el cielo puede ser fascinante para niños y adultos por igual. El tráfico aéreo se ha vuelto tan usual, que no es raro ver vetas persistentes en contraste con el azul del cielo o desdibujándose entre las nubes.
Aunque muchos las consideran un fenómeno interesante pero muy común, hay quienes están alarmados por ellas. Las preocupaciones van desde la idea de que estas estelas podría agravar el calentamiento global hasta llegar a teorías más elaboradas, que sostienen que algunos gobiernos (o quién sabe quién) han estado descargando sustancias nocivas sobre la tierra en secreto.
La explicación científica
Los motores a reacción arrojan aire muy caliente y ya que el vapor de agua es uno de los subproductos de los gases de escape, dicho aire es también muy húmedo. Sin embargo, en la alta atmósfera donde vuelan estas aeronaves, el aire suele ser muy frío, a menudo con temperaturas inferiores a 0º C.
Cuando un motor a reacción está escupiendo aire caliente y húmedo en un ambiente que es frío y tiene baja presión, el resultado es la condensación. El vapor de agua que sale del motor rápidamente se condensa en gotas de agua y luego se cristaliza en hielo. Los cristales de hielo son las nubes que se forman detrás del motor.
Es por esto que las rayas son llamadas estelas, abreviatura de "estelas de condensación." Para ayudar a explicarlo, los científicos invitan a compararlo con nuestra propia respiración en los días más fríos. Si el ambiente está húmedo el vapor se condensa, sin embargo las bocanadas de aliento se disipan rápidamente en los días más secos. Lo mismo puede decirse de las estelas de vapor: cuando el ambiente es más húmedo, las estelas permanecen, pero cuando el ambiente es seco, las estelas desaparecen más rápidamente.
Esta explicación tiene sentido. Pero las estelas consisten no sólo cristales de hielo y vapor de agua, sino también otros subproductos del escape del motor. Estos incluyen dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno, partículas de sulfato y hollín. Por ello, muchas voces señalan que estos elementos pueden tener efectos ambientales negativos.
Las teorías de las Chemtrails

Una hoja informativa de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos explica que las estelas, aunque sean de larga duración, son simplemente huellas de la condensación y no son perjudiciales en absoluto, por más que no niegan su contenido en elementos perjudiciales.
Sin embargo, hay quienes piensan que es un hecho al menos “sospechoso” que las estelas expulsados ​​por los aviones al día de hoy sean más gruesas, densas y permanezcan más tiempo suspendidas de lo que lo hacían en el pasado.
Otro dato que llama la atención es que algunas veces los rastros no son horizontales como se podría esperar que fueran las estelas de un avión, sino que tienen formas caprichosas: círculos, espirales y entrecruzamientos.
Estas “rarezas” han dado pie a que muchas personas sospechen que “alguien” ha colocado otras sustancias en ellas, transformándolas de estelas inocuas en Chemtrails (estelas químicas). Los que creen que hay algo anormal en las nuevas estelas, han propuesto varias teorías para explicar lo que las autoridades podrían estar encubriendo.

Los más extremistas ven en estas Chemtrails una evidencia que conecta las epidemias de ciertas enfermedades como la gripe, a los casos de las estelas. También se habla de que se está rociando la tierra con productos como la sal de bario con el fin de ayudar en el mapeo de radar con fines defensivos.
Sin embargo otros proponen que se podría estar experimentando con la manipulación del clima. En realidad, esto no es tan fantasioso como puede parecer. Ya en la década de 1950, los británicos fueron capaces “sembrar” con éxito las nubes con sal, hielo seco y yoduro de plata, con el fin de provocar la lluvia.

Otra teoría popular es que las Chemtrails son intentos bien intencionados para combatir el calentamiento global o la destrucción de la capa de ozono, mediante la pulverización de partículas que reflejarían la radiación del sol.
¿Qué pasa en nuestro país?
En España no faltan los que sostienen que las Chemtrails son esparcidas por los cielos por aviones que dispersan determinados productos (hay muchas propuestas al respecto tales como nanomateriales, fibras, sales de bario, titanio y torio) como una forma de controlar el clima y sus manifestaciones.
De hecho en diciembre del año pasado se elevó una petición a la UE que partió de una organización no gubernamental y fue apoyada por la mayoría de los partidos políticos (IU, PP y PSOE). En ella se sostiene que las Chemtrails que pululan por los cielos españoles son parte de una “manipulación del clima” capaz de crear lluvias, tormentas, nieblas, etc. o producir sequías prolongadas.
Los cierto es que cualquiera que se tome la molestia podrá encontrar en Internet una buena cantidad de videos “caseros” y fotos, que muestran largas estelas en los cielos de todo el país dejadas por aviones y sobre las que las autoridades no han dado ninguna explicación “convincente”, aunque muchos científicos del clima sostienen que son simplemente chorros de vapor de agua condensado.
En resumen, haciendo uso de un sano escepticismo, olvidando paranoias y teorías conspiratorias y ciñéndonos simplemente a la realidad, sería muy positivo saber (con estudios serios y basados en pruebas fehacientes y científicamente comprobadas) si dichas estelas son en definitiva un motivo de preocupación.