viernes, 14 de agosto de 2015

El papa Francisco se une a la batalla contra los transgénicos


La encíclica reviste especial importancia para naciones como México, escenario de una intensa lucha sobe los transgénicos, principalmente en el caso del maíz, grano de gran simbolismo cultural para este país latinoamericano, además de base de su alimentación.
E igualmente para Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica, que con el sur de México conforman Mesoamérica, asiento de la civilización maya.
El papa conoce cercanamente el impacto de los cultivos transgénicos, porque Argentina, su país, es según los expertos donde las semillas modificadas más han alterado la agricultura tradicional dentro de América Latina. Un ejemplo es el del cultivo de la soja, donde de los 31 millones de hectáreas cultivadas en el país, 20,2 millones son de semillas modificadas.
El monocultivo sojero desplaza a los productores locales, genera alta concentración en el sector y crea “un círculo vicioso altamente peligroso para la sustentabilidad de nuestros sistemas productivos”,  explicó a Tierramérica el académico e ingeniero agrónomo argentino Carlos Toledo.
Casi toda la producción de OGM se concentra en 10 países: Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá, India, China, Paraguay, Sudáfrica, Pakistán y Uruguay, por ese orden. La mayoría de esos cultivos se destina a forraje para pecuaria industrial, pero México pretende que el maíz entre en la cadena alimenticia humana.
En México rige desde 2013 una suspensión judicial de autorizaciones para sembrar comercialmente maíz transgénico, al acogerse una demanda de acción colectiva promovida en julio de ese año por 53 particulares y 20 organizaciones de la sociedad civil.
Además, desde marzo de 2014 organizaciones de apicultores y comunidades indígenas han obtenido otros dos amparos provisionales contra la plantación comercial de soja genéticamente modificada en los sudorientales estados de Campeche y Yucatán.
El 30 de abril de 2014 ocho científicos de seis países enviaron una carta abierta a Francisco para llamar su atención sobre la situación de los OGM, especialmente la cruzada en territorio mexicano.
En su misiva, los expertos denuncian las secuelas ambientales, económicas, agrícolas, culturales y sociales de los OGM y cuestionan sus resultados.
Los científicos plantearon la “enorme trascendencia” de que Francisco “se expresara críticamente sobre los transgénicos y en apoyo a la agricultura campesina, lo que sería una importante ayuda  para salvar a los pueblos y al planeta de la amenaza que significa el control de la vida por parte de empresas que monopolizan las semillas, llave de toda la red alimentaria”.
En Laudato si, el pontífice evidencia que escuchó su plegaria.
“La encíclica es muy esperanzadora, porque ha expresado una postura ecologista. Toca fibras muy sensibles, la situación es terrible y amerita la intervención papal. Nos da fuerza moral para seguir en la lucha”, declaró a Tierramérica la académica Argelia Arriaga, del Centro Universitario para la Prevención de Desastres, de la pública Universidad Autónoma de Puebla.
Pero las acciones legales no han frenado las ansias del sector biotecnológico en México.
En 2014, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) recibió de la industria biotecnológica y de centros investigadores públicos cuatro solicitudes para siembra experimental de maíz transgénico, sobre casi 10 hectáreas.
Además, se introdujeron 30 requerimientos para la plantación piloto de algodón, experimental y comercial, para un total de 1,18 millones de hectáreas. Se sumaron una solicitud de frijol, cinco de trigo, tres de limón y una de soja, todas experimentales.
Senasica también procesa cinco solicitudes de la industria para plantar algodón y alfalfa transgénicos a nivel comercial y experimental sobre más de 200.000 hectáreas.
“Se trata de un modelo económico y de desarrollo que ignora la producción de alimentos”, destacó el sacerdote Concha.
Luego de lograr que tribunales federales desechasen 22 amparos interpuestos por el gobierno y empresas en contra de la decisión judicial de suspender temporalmente los permisos, los participantes en la demanda se alistan para abordar el juicio, que decidirá el futuro de los OGM en el país.
En la encíclica, Arriaga aprecia un enfoque que va más allá del maíz y los transgénicos, pues involucra a otras luchas ambientales. “Para la gente en las comunidades, es importante el mensaje papal, porque les dice que tienen que cuidar los recursos. Desarrolla más conciencia”, explicó.