lunes, 18 de junio de 2018

El FBI investigará extraños ruidos que asustan al mismísimo Donald Trump



El fenómeno se produce desde hace varios meses en diferentes ciudades de los Estados Unidos y tiene inquietos y preocupados al presidente y al Pentágono.
Hace meses que en diferentes parte del mundo se vienen registrando una serie de extraños sonidos que no tienen explicación posible y que, además, constituyen un enorme misterio, dado que a veces se han escuchado como trompetas celestiales y en otras, las más, parecieran ser potentes e inexplicables sonidos, secos y a la vez contundentes.
Y uno de los países donde más se han registrado estos enigmáticos fenómenos es en los Estados Unidos, donde innumerable cantidad de gente ha descripto diferentes tipos de ruido que, por lo incomprensible y sonoro, asustan.
Por eso mismo, la agencia federal de investigaciones, mundialmente conocida como FBI, será la encargada de investigar de qué se trata. Explosiones. Música de instrumentos de viento. A veces estruendosos ruidos. En otras, zumbidos agudos. O el ruido que se se produjera desmoronamiento.
Desde Alaska a Ushuaia, por citar solamente el continente americano en su conjunto, se han escuchado voces denunciando ese tipo de sucesos.
En los últimos días, en el territorio estadounidense se han repetido estruendosos e inexplicables sonidos que han sido escuchados en diversos estados, lo que ha generado miedo y preocupación entre los oyentes, quienes hasta ahora no tienen una respuesta a sus continuas interrogantes.
Por eso mismo, el gobierno estadounidense le ha encomendado al mismísimo FBI investigar los probables orígenes de esos ruidos, lo que seguramente le podría agregar aun más enigmas a los inexplicables hechos.
En ese sentido, y dado que se han expuesto muchas teorías, pero ninguna ha dado en la tecla con respecto al origen de estos ruidos, en sus diferentes acepciones, .a pesar de las muchas teorías expuestas y presentadas por diferentes especialistas en la materia, que no se ponen de acuerdo sobre sus orígenes, la aparición de una agencia federal como el FBI presupone, para muchos, que el Pentágono y las autoridades encargadas de la seguridad nacional de la actual administración estadounidense que encabeza el polémico presidente Donald Trump irán por explicaciones más terrenales de lo que muchos creerían.
Se entiende que, al no ser siempre el mismo ruido o sonido, podría tratarse de que muchas de estas misteriosas explosiones no estén relacionadas entre sí. Claro que el hecho es que casi todas las terminan generando miedo entre la gente. Las especulaciones dan para todo. Desde probables pruebas secretas de tecnología aeroespacial clasificada, pasando por inexplicada actividad sísmica, desconocida hasta estos días.
También podría ser la entrada de meteoritos a la atmósfera. Algunos, incluso, hablan de actividad terrorista que prueban armas y explosivos secretos. Con todo ese abanico de probabilidades, un grupo de especialistas del FBI ya están trabajando, en la búsqueda de respuestas, en especial, porque hasta que se encuentre una causa que tenga asidero, estos enigmáticos ruidos y sonidos retumbantes seguirán siendo un misterio total.
Si bien la cobertura y el interés en estos sonidos anómalos parecen haberse limitado hasta ahora a los medios de noticias locales y sitios de noticias de misterios, cada vez han retumbado más en la población. Y por eso la aparición de los federales.
El último caso reportado al cierre de este suplemento se produjo en suelo estadounidense el 22 de mayo pasado, cuando en infinidades hogares en los condados de Upper Bucks y Lehigh, justo al norte de Filadelfia, fueron sacudidas por una explosión extremadamente fuerte aproximadamente a las 4 de la madrugada, que despertó a la población.
Diferentes testigos reportaron entonces que el ruido fue semejante al de un estruendo.Una mujer residente en la zona explicó: "Más que un estruendo, lo que parece ser es que ese ruido retumba en el suelo como si se produjera un terremoto, o sino, se lo podría comparar con esos virulentos truenos que hacen temblar todo".
Otra testigo fue más allá "Supuse que habían comenzado a cavar un túnel o algo así, aunque también me imaginé que era basura espacial cayó del cielo".
Han habido varios informes de sonidos o ruidos similares en el área en los últimos meses, todos los cuales han ocurrido muy temprano por la mañana. Y con un sello casi distintivo: todos ha resultado ensordecedores, lo suficientemente fuertes como para sacudir la tierra por varios kilómetros. Eso es lo que buscará dilucidar ahora el FBI.

ARGENTINA:El Gobierno puso videntes para buscar al ARA San Juan

El ministro de Defensa reconoció ante la Comisión Bicameral que, en su “obsesiva” búsqueda del submarino desaparecido, el Ejecutivo recurrió a iniciativas no protocolares. Tras afirmar que hasta el 1 de abril la nave fue rastreada por las "mejores armadas" del mundo, afirmó que "subimos a videntes en los barcos y fuimos a buscar a otras zonas".
A cinco meses de la desaparición de los 44 tripulantes de la nave y en medio de las filtraciones acerca de supuestas misiones encubiertas de la Armada, el ministro de Defensa, Oscar Aguad, se negó a jurar antes de comenzar su exposicón ante la Bicameral y adelantó que no revelaría "secretos militares" sobre las tareas de la embaracación. “No necesito jurar para decir la verdad”, se excusó el ministro. Antes de preguntar acerca del tiempo transcurrido desde la última comunicación del submarino, subrayó: “Es más grave como ministro mentir que haber jurado como testigo. La testimonial es una formalidad innecesaria porque soy funcionario público”.
Tras definirse como el “garante de la defensa nacional como delegado del Presidente”, Aguad aclaró que “hay un artículo del Código Penal que me impide revelar secretos militares”. “Hemos relevado del secreto para la Justicia, para que pueda encontrar la verdad”, aclaró, sin embargo, y adelantó que no lo haría “en una asamblea multitudinaria”.
Durante su exposición, el ministro negó que el ARA San Juan haya estado a pocos kilómetros de las Islas Malvinas, tal como había señalado en su momento el jefe de Gabinete, Marcos Peña, ante la Cámara de Diputados, en base a un informe de la propia Armada. Hoy Aguad atribuyó aquella información a la inscripción de una “longitud equivocada" en "un borrador" de la Marina, y afirmó que “lo más cerca que pasó (de Malvinas) fue a 185 km de distancia, dentro del área económica exclusiva de la Argentina y muy lejos de un área exclusiva (por área de exclusión)".
Cuando ya llevaba más de tres horas ante la Bicameral, Aguad, quien fue cuestionado por los familiares de los 44 tripulantes desaparecidos, afirmó que "hasta el 1 de abril (el submarino) fue buscado con la mejor tecnología que hay en el mundo, con las mejores armadas", y enseguida agregó que, inclusive, se implementaron actividades no contempladas en los protocolos de búsqueda. “Lo hemos buscado, hemos puesto hasta videntes arriba de los barcos”, reconoció.
Más adelante, “El milico” Aguad, apodo que se ganó durante la última dictadura cívico militar por su amistad con el ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército, Luciano Benjamín Menéndez, afirmó que el Gobierno nacional quiere encontrar “casi obsesivamente” al submarino desparecido. “Hace mucho tiempo lo estamos buscando y lo buscaremos el tiempo que sea necesario", agregó.
El ministro de Defensa de la Nación aseguró, además, que el ARA San Juan "estaba objetivamente en condiciones de navegar", y anticipó que el Ejecutivo comenzó "las actuaciones de contratación directa" de un sistema teledirigible para la búsqueda del submarino.

El Tarot con la Baraja Española y sus Ventajas



Descubrir que nos va a ocurrir antes de que ello suceda es uno de nuestro anhelos más naturales y es por lo que recurrimos desde hace cientos de años a las consultas de tarotistas, videntes y astrólogos.
A la hora de consultar las cartas son muchas las personas que prefieren la consulta de tarot con baraja española por dos razones fundamentales.
La primera es porque el simbolismo de estas cartas hace que la tarotista tenga que poner toda su videncia para poder contestarle a las preguntas que el consultante le realiza.  Por ello no puede guiarse única y exclusivamente por el significado de los arcanos mayores y menores de la baraja y deben de tener esa chispa que distingue las buenas tarotistas.
Por ejemplo, quienes usan las cartas del tarot de Marsella pueden realizar la consulta guiándose única y exclusivamente por su significado y es por ello por lo que existen cursos para aprender su uso.
Luego estas se dedican a realizar tiradas y se basan para sus predicciones únicamente en lo aprendido. Dejan de la lado, lo más importante que es la clarividencia natural que toda cartomante debe de tener para poder realizar una consulta seria y que dé respuestas concretas a quienes la consultan.
Las verdaderas videntes no necesitan de las cartas para predecirte el futuro. Con cualquier objeto que le sirva para focalizar su energía les basta. Por ejemplo, las hay quienes usan los posos del café, una bola de cristal, la mano o cualquier otro utensilio para ir contándote cosas de tu pasado, presente y futuro.
Además dicen que la baraja española es ideal para las consultas que tratan sobre el amor y los problemas sentimentales. Son muy concretas para esos asuntos tan importantes para nosotros cuando sufrimos por los sentimientos y las actitudes de terceras personas en relación a nuestros sentimientos.
Una característica que diferencia a la baraja española de otros mazos de cartas que se usan para leer el tarot es que la española solo tiene 48 cartas a diferencia de las demás que poseen 78 arcanos.
Cuando se realizan las tiradas la española se dispone en cuatro filas. Las dos primeras están formadas por 7 cartas, la segunda por 6 naipes y la última fila (que es la que marca el futuro y la tirada) por una sola. Por tanto son 21 los naipes utilizados para estas tiradas.
No son fáciles de interpretar y es que sin videncia no es posible usar esta baraja, pero los resultados obtenidos con ella son muy fiables y concretos y hacen que lo que te diga la tarotista sea una respuesta concreta a lo que quieres saber.
Por todo lo que te hemos contando entenderás que te recomendamos el uso de esta baraja para tus consultas puesto que así tendrás la certeza de que quien te la realiza también está dotada con el don de la videncia. Esto último resulta clave para que salgas satisfecha de una consulta.

El "platillo volante" de Órdenes

Este incidente gallego es uno de los clásicos de la ufología española. Ocurrió en la noche del 1 de noviembre de 1954 entre Santiago de Compostela y A Coruña, ocho kilómetros antes de llegar a Órdenes, en el kilómetro 42. Está considerado como un encuentro cercano o aterrizaje sin explicación y aparece divulgado, por ejemplo, en El gran enigma de los platillos volantes (1966, p. 265-266), de Antonio Ribera. En OVNIS: El fenómeno aterrizaje (1978, p. 38-42 y 293), de V-J Ballester Olmos y en la Enciclopedia de los encuentros cercanos con OVNIs (1987, p. 164), de V-J Ballester Olmos y Juan A. Fernández Peris. El 6 de noviembre de 1954, el diario coruñés La Voz de Galicia publicó un amplio artículo sobre el caso. 
Ballester Olmos me envió, hace un tiempo, toda la documentación que tenía en sus archivos sobre dicha observación para analizarla y en la presente entrada expongo lo que, en mi opinión, probablemente observó el testigo.
Don Gonzalo Rubinos Ramos, en el momento de la visión se encontraba sólo ya que, el coche que conducía había sufrido una avería y estaba esperando a que vendrían a remolcarlo. O sea, que estuvo haciendo tiempo en el lugar de la aparición, llamado "la curva del obispo", desde las 7:20 de la tarde hasta las 12:30 de la noche, hora a la que llegaron a recogerle. La observación del "platillo volante" la hizo hacia las 22:40 horas.
En resumen, a la hora mencionada Rubinos vio elevarse de pronto una fuerte luminosidad plateada, como una bola de fuego, a unos 400 metros de distancia que desapareció en el cielo. Lo compara con fuegos artificiales pero con una luz mucho más potente. Dice que oyó como una explosión o como el ruido que emiten los cohetes al lanzarlos al aire.
Resulta que el Señor Rubinos era amigo del ufólogo gallego Oscar Rey Brea y éste pudo recabar información de lo acontecido al testigo. El citado ufólogo, en un informe enviado a Ballester Olmos en 1971, comentaba entre otras cosas las incoherencias y divagaciones en el relato del testigo.
Parece que Rubinos se resistía a dibujar lo que observo porque, por lo visto, le costaba concretar la forma del objeto. Al final, el ufólogo consiguió un dibujo del fenómeno presenciado por el observador, que no era otra cosa que una simple bola de fuego.
Sobre las divagaciones y elementos imaginativos aportados al incidente, que exponía Oscar Rey Brea, hay uno que resalta claramente y aparece en la noticia publicada por La Voz de Galicia. Se trata del bosquejo de la zona de observación donde el dibujo del "platillo volante", que aparece en el mismo, está bastante embellecido (representa el típico "platillo volante" del imaginario de la época) y no se corresponde con lo visto y plasmado por el señor Rubinos.
Otra cuestión importante es que, durante las horas que Rubinos permaneció en el lugar, no vio aterrizar ningún "platillo volante" u otra cosa extraña. Lo que pone en duda que algo insólito despegara cerca del testigo.  Probablemente, Rubinos observó la aparición de un bólido muy brillante (la descripción, brevedad, etc. apunta en esa dirección) que por un efecto de perspectiva creó la ilusión de elevación. La supuesta proximidad del fenómeno luminoso pudo ser un error de apreciación, típico en las observaciones, del personal inexperto, de estos espectaculares meteoros. Un caso similar se produjo en Arrubal (La Rioja) el 31 de diciembre de 1976. Bólido que, por cierto, fue observado en muchos puntos de la península.

¿Y el sonido que escuchó el observador? Normalmente, los bólidos suelen ir acompañados de silbidos o estallidos.

Otro punto que apoya esta explicación es que el fenómeno también fue visto, sobre la misma hora, en otros dos puntos de la geografía gallega. La información de las dos observaciones es muy escueta pero por la hora y la descripción parecen referirse al mismo fenómeno visto por el señor Rubinos. Una observación se produjo en Becerreá (Lugo) hacia las 22:45 horas. La Noche, 3 de noviembre de 1954.
El otro avistamiento se produjo sobre las 23:00 horas, donde se vio cruzar por encima del faro de Mera (A Coruña) un objeto rojo-amarillo (Oscar R. Brea).
Las discrepancias horarias suelen ser habituales cuando se recogen los testimonios de observaciones visuales, casi siempre hay un margen de error, a veces considerable.

ARGENTINA:Un OVNI en Necochea

Una turista de paseo por las costas de nuestra ciudad, que es Necochea, obtuvo la siguiente fotografía el día 17 de Enero de 2010, a las 16,00 hrs aprox. con su cámara digital Kodak ... ¿Qué muestra la fotografía? ....¿Un OVNI? ... bien seguimos sumando turistas a nuestras costas y también visitantes ¿de otro mundo? ... agradezco a Bibiana Bryson por la misma.

Informó: Guillermo Giménez, desde Argentina

El misterioso avistamiento ovni de Oregón



El 25 de octubre un objeto volador no identificado surcó los cielos, desapareció del radar y fue perseguido por un equipo de aviones de combate. Después se esfumó.
Los fieles seguidores de las teorías conspiranoicas y de la ufología están de suerte: se acaba de publicar un nuevo audio que revela la confusión entre pilotos, torre de control y operadores ante un misterioso hecho ocurrido el 25 de octubre de 2017 sobre los cielos de Oregón. El suceso tuvo tal repercusión que hizo despegar a las fuerzas aéreas de combate estadounidenses, además de sembrar el caos entre pilotos y controladores aéreos.
El extraño incidente arranca, según informa la revista 'The Drive', alrededor de las cuatro y media de la tarde cuando, cerca de la frontera entre California y Oregón, múltiples testigos oculares y varios radares, así como miembros de la Administración Federal de Aviación (FAA) y del Comando Aeroespacial de América del Norte (NORAD) advierten y corroboran la presencia de un objeto “grande y blanco” volando a altas velocidades en su radar.
Audio de la conversación entre los controladores aéreos el día del incidente

"¡Mira esa cosa!"

Los controladores intentan comunicarse con él, pero la aeronave no tripula con radio y, al creer que se trata de un avión privado y desautorizado, un operador de radar alarma a las autoridades del sector 31 de la Torre de Control de Oakland.
“¿Ves ese objetivo al sur de la frontera, ese código 0027 moviéndose muy rápido a 37.000 pies?”, pregunta el operador del radar.
“¡Mira esa cosa!”, exclama el controlador de Oakland, que al igual que el operador del radar, no puede descifrar el origen del vuelo.
“¿No tienes nada sobre él?”, vuelve a preguntar al operador.
“No tengo nada”, responde.
El 'intruso' no porta con él un transpondedor, es decir, el transmisor alojado en la cabina de mando de un avión que recibe una señal de un radar secundario y emite información con la posición de la aeronave, su altitud y su frecuencia de radio. Es por ello por lo que todo esfuerzo a la hora de rastrearlo o intentar comunicarse con él resulta en vano.
Hola, es United 612, es solo una mancha blanca ahí fuera, es decir, podemos verlo, pero no tiene ninguna identificación
Al poco tiempo, un piloto del vuelo United Airlines confirma la existencia de dicho objeto volador no identificado. Un avión “grande y blanco” sin matricular surca los cielos de las localidades de California y Nevada a gran velocidad. “Hola, es United 612, es solo una mancha blanca ahí fuera, es decir, podemos verlo, pero no tiene ninguna identificación”, informa el piloto.

A la caza del objeto sospechoso

Lo más extraño llega en este punto. De repente, los controladores comprueban sin creérselo que la señal del vehículo ha desaparecido del radar sin dejar rastro. Treinta minutos después, varios pilotos aseguran que el ovni se encuentra en medio de sus carriles de viaje, lo que provoca que las vidas de sus pasajeros puedan estar en peligro ante cualquier riesgo real de amenaza. A partir de aquí, la alarma llega a las fuerzas de combate aéreas estadounidenses y dos aviones de combate F-15 despegan del Aeropuerto Internacional de Portland con el objetivo de encontrar e interceptar al misterioso objeto volador.
n avión de combate estadounidense surca los cielos. (iStock)
Pero, de nuevo, la búsqueda no da resultados. Una vez en el aire, los F-15 piden asistencia a las aerolíneas para que los ayuden a ubicar al 'intruso', pero en ese mismo momento desaparece de su vista, dejando la incógnita en el aire. Ni los controladores aéreos ni los F-15 con sus potentes sensores, pueden dar con el paradero de la nave.
Ahora, meses después, cabe la posibilidad de que se tratase de un avión de contrabando o, incluso, de una maniobra militar secreta. “Parece extraño que un contrabandista vuele a plena luz del día en un área que sabe que será vista, sin mencionar cómo se mantuvo fuera de la señal del radar de la FAA”, opina Tyler Rogoway, editor de la sección sobre defensa y aviación 'The War Zone' de 'The Drive'.
Solo una cosa es cierta: un avión blanco no identificado sobrevoló Oregón y la FAA está dispuesta a admitir que el hecho ocurrió
“Volar a plena luz del día entre el tráfico de aviones ciertamente parece una extraña decisión para un programa secreto, pero eso no lo hace imposible”, señala Rogoway, ante la posibilidad de que fuera un avión militar desconocido.. “Aún así, la idea de que el ejército de los Estados Unidos mandara despegar a un avión por una ruta con un gran tráfico aéreo sin radio, transpondedor y ni siquiera contacto por radar, sería muy preocupante en caso de ser cierto”.
Dónde aterrizó ese tipo, no lo sabemos”, asegura un funcionario de la Administración Federal de Aviación (FAA) en 'Infobae'. “Los cazas salieron a buscarlo pero, ya sabes, perdimos el rastro de cualquiera que vio el avión”, agregó.
Ante todas estas preguntas, solo una cosa es cierta: un avión blanco no identificado sobrevoló Oregon ese día de octubre, y tanto la Fuerza Aérea como la FAA “están dispuestas a admitir que el hecho ocurrió”, afirma Rogoway. “En el caso de la FAA, el hecho de que estuvieran dispuestos a admitir que no pudieron atraparlo con sus rapidísimos F-15 repletos de sensores es, cuanto menos, interesante. Por otro lado”, concluye, “es posible que no compartan la historia completa con nosotros”.

Extraños aterrizajes de OVNIS





Los OVNIS ya no aterrizan. Las extrañas luces que causaron asombro a múltiples generaciones ahora se limitan a estorbar el tránsito de los aviones de línea y servir de blanco a los múltiples dispositivos fotográficos de nuestra era. En ningún momento hemos tenido tanto material gráfico como lo ha habido desde la década de los ’90 con la llegada de las videocámaras de Super-8 y VHS-C, y luego las cámaras fotográficas digitales.
Pero los OVNIS ya no aterrizan. Durante algún tiempo se dedicaron a ir directamente a las alcobas de los seres humanos a secuestrarlos – algo reservado en el ayer para personas que transitaban por caminos solitarios o que de otro modo se hallaban en el lugar equivocado en el peor de los momentos. Todos llevamos grabados en la mente el caso del matrimonio Hill, los alaridos de Barney Hill en las viejas cintas magnetofónicas del doctor Benjamin Simon, las recreaciones que se hicieron para la televisión en épocas posteriores, como The UFO Incident, con nada menos que James Earl Jones (sí, la inconfundible voz de Darth Vader) encarnando al maltrecho secuestrado.
Y los OVNIS siguen sin aterrizar, haciendo que muchos – sobre todo los de la nueva generación de escépticos – se pregunten si alguna vez lo hicieron, y si toda la información recopilada por sus mayores no pasa de ser patrañas; la misma opinión que se reservan sobre los aterrizajes lunares en 1969 y comienzos de los setenta.
Precisamente ahí yace el problema: objetos de procedencia desconocida causaron efectos destructivos sobre la superficie terrestre, dejando círculos quemados en el asfalto, dañando pastizales y tierras de cultivo, derribando antenas de radio, chocando contra locomotoras y otros objetos. Lo más sencillo sería sacudir la cabeza, cerrar los expedientes y decirnos a nosotros mismos que todo fue un error, pero la realidad es otra.

Un caso en Francia

En 1971, dos jóvenes del departamento francés de Var en el sureste del país galo tuvieron un encuentro ovni que se quedaría con ellos para siempre. Según el investigador J.C. Dufour, cuya narración aparecería en la legendaria Flying Saucer Review gracias a una traducción por su director, Gordon Creighton, los muchachos – Pierre Calafat y André Bouchaud, ambos músicos, habían alquilado una casa en una región aislada cerca de Draguignan para realizar ensayos. En la noche del 29 de marzo de 1971, los músicos avanzaban por la pequeña calzada que conducía a la casa cuando observaron una luz rojiza en el cielo. Fue entonces que observaron gran disco de color rojo, con la forma de un plato, sobrevolando un viñedo a ciento cincuenta metros de la propiedad. Los músicos estacionaron su vehículo en la entrada y se dedicaron a contemplar las maniobras zigzagueantes del OVNI, que acabo por colocarse a menos de diez metros sobre la superficie y a unos escasos cincuenta metros de los músicos. El objeto remontó el vuelo y se alejó de la zona hacia la población de Flayosc. No sería sino hasta el mes de septiembre de aquel año que los investigadores hallarían los efectos físicos producidos por este enigmático objeto, sea lo que haya sido. Un encuentro cercano del 2do tipo en toda regla.
“Estos rasgos”, señala Dufour en la nota para Flying Saucer Review, “se encontraron en el campo vecino al viñedo, donde la hierba está muy crecida y gruesa, de tipo gramináceo. Cuando encontramos las huellas, eran tan frescas que no pudieron haber sido hechas en marzo, sino mucho más tarde, y en todo caso, no podían tener más de dos semanas de edad. La marca principal es un círculo perfecto con un diámetro de cinco metros. La hierba se halla descolorada dentro de este círculo. La vegetación esta aplastada a lo largo de la periferia de este círculo, o mejor dicho, la hierba ha sido barrida en sentido sinistrorso. Este anillo aplanado tiene un ancho de 0.6 metros, sin agujeros en la tierra, ni marcas que sugiriesen un aterrizaje físico. Al este de esta marca principal había otro círculo de un metro en diámetro, con la misma descoloración. Se utilizó un contador Geiger para detectar la presencia de radiaciones, pero las lecturas fueron cero.”
El investigador apunta que dos árboles – un almendro y un cerezo – estaban totalmente muertos, pero no era posible determinar si habían sido fulminados por alguna enfermedad propia a dichos cultivos o si era por el efecto del OVNI que los había sobrevolado en marzo del ’71.
El detalle más curioso que emerge de la investigación es que un avistamiento parecido había ocurrido en el mismo lugar años atrás (Noviembre de 1965). Y como si no fuese suficiente sincronicidad, la casa también había sido alquilada por un músico de nombre Bernard Blanc en Julio del ’71. Aunque durante este otro caso tampoco se produjo un aterrizaje, el músico sufrió efectos físicos: “Todos dormíamos en la misma habitación. Repentinamente, al punto de quedarme dormido, escuché un ruido difícil de describir, como si alguien estuviese bajando las escaleras del primer piso. Fue entonces que pude oír una especie de silbido, progresivamente más alto. A la misma vez, sentí que me invadía un calor intenso. Mi cuerpo estaba paralizado, como si me hubiesen encerrado en una armadura. El silbido era tan insoportable que traté de despertar a uno de mis colegas – estiré la mano, pero mi brazo no respondía a mis mandos. Sentí mucho miedo, y estaba plenamente consciente de lo que sucedía. La pálida luna brillaba por entre las persianas. La situación duró unos tres minutos, y el sonido comenzó a menguar. Repentinamente se produjo un gran destello afuera, como una luz de magnesio, y enseguida me sentí liberado de aquello. Recuerdo claramente que mis compañeros emitieron sonidos de alivio. Dos de ellos se despertaron, y cada uno me dijo – “he tenido una pesadilla horrenda”.
Un “resplandor rojizo” también caracterizaría un caso estadounidense poco conocido que tomó lugar el 13 de mayo de 1978 en las afueras de Kerman, California. Un agente del orden público tuvo su propio encuentro cercano del segundo tipo en horas de la madrugada, cuando la intensidad de la luz roja desconocida le hizo pensar que se había desatado un incendio forestal en las afueras del pueblo. Dirigiéndose a toda prisa al lugar de los hechos, el policía condujo su coche patrulla sobre un sembradío, donde pudo presenciar un gran resplandor circular en el aire. El objeto mudó su color de rojo al azul y abandonó la zona en cuestión de minutos.
El policía no tardo en desarrollar todos los síntomas de una quemadura solar en todo el cuerpo (como los personajes de Gillian y Roy Neary en la película Encuentros en tercera fase). Sorprendido, el agente se dirigió al hospital, viéndose forzado a contar su historia al personal de guardia. James Van Cleaf, jefe de la policía de Kerman, confirmó el incidente y describió al agente herido por la radiación desconocida como un hombre digno de fiar. Se trata del único caso en que un funcionario público ha señalado en un formulario del fondo de salud del estado de California que sus lesiones fueron consecuencia de “haber visto un OVNI”.
Aterrizaje en el lago congelado
La provincia canadiense de Ontario es una de las más importantes de ese país – el segundo más grande de nuestro planeta después de la Federación Rusa – pero su población se restringe a la franja que rodea los lagos Ontario e Erie. Rica de bosques y lagos menores, la enorme extensión de Ontario, superando los 908,000 kilómetros cuadrados, hace de ella un lugar amplio y desconocido, perfecto para los fenómenos anómalos. Entre sus cuerpos de agua figura el Boshkung, en las cercanías del poblado de Minden.
Corría el mes de noviembre de 1973 – cuarenta y dos años atrás – y mientras que los Estados Unidos vivía la “gran oleada ovni del ‘73”, Canadá no se quedaba atrás. Dos agentes de bienes raíces – Jim Cooper y Earl Pitts – regresaban a sus casas en Minden cuando vieron un objeto “sorprendente” que se desplazó ante sus ojos en cuestión de segundos. El objeto tenía unos dieciocho pies de largo, era ancho en su morro y ahusado hacia la cola, con una luz blanca en la punta de la misma. Un piloto de avionetas confirmaría este avistamiento posteriormente, describiéndolo como “un helicóptero sin cola” que se desplazaba a toda velocidad hacia el lago Boshkung.
Desde aquel momento, el periódico local Minden Progress comenzaría a publicar artículos sobre los distintos avistamientos en la zona, aunque a diferencia de los casos estadounidenses de la misma época, no se produjeron encuentros espectaculares entre humanos y los ocupantes de las luces ni efectos electromagnéticos sobre coches o camiones.
No fue hasta febrero de 1974 que los OVNI parecieron interesarse por los habitantes de la zona. El matrimonio Lunham, que vivía en una casa a la orilla del Boshkung, acaba de cenar cuando vieron uno de los extraños objetos sobre la superficie de lago, dirigiéndose justo hacia su hogar.. A mitad del cuerpo de agua, el objeto comenzó a resplandecer con una luz blanca intensa, generando suficiente calor como para derretir el hielo que se adhería a las ventanas de la casa de los Lunham. La señora Lunham declararía posteriormente que el vidrio estaba tan caliente que era imposible tocarlo, a pesar de que la temperatura exterior rondaba los –20 grados Fahrenheit.Los OVNIS ya no aterrizan. Las extrañas luces que causaron asombro a múltiples generaciones ahora se limitan a estorbar el tránsito de los aviones de línea y servir de blanco a los múltiples dispositivos fotográficos de nuestra era. En ningún momento hemos tenido tanto material gráfico como lo ha habido desde la década de los ’90 con la llegada de las videocámaras de Super-8 y VHS-C, y luego las cámaras fotográficas digitales.
Pero los OVNIS ya no aterrizan. Durante algún tiempo se dedicaron a ir directamente a las alcobas de los seres humanos a secuestrarlos – algo reservado en el ayer para personas que transitaban por caminos solitarios o que de otro modo se hallaban en el lugar equivocado en el peor de los momentos. Todos llevamos grabados en la mente el caso del matrimonio Hill, los alaridos de Barney Hill en las viejas cintas magnetofónicas del doctor Benjamin Simon, las recreaciones que se hicieron para la televisión en épocas posteriores, como The UFO Incident, con nada menos que James Earl Jones (sí, la inconfundible voz de Darth Vader) encarnando al maltrecho secuestrado.
Y los OVNIS siguen sin aterrizar, haciendo que muchos – sobre todo los de la nueva generación de escépticos – se pregunten si alguna vez lo hicieron, y si toda la información recopilada por sus mayores no pasa de ser patrañas; la misma opinión que se reservan sobre los aterrizajes lunares en 1969 y comienzos de los setenta.
Precisamente ahí yace el problema: objetos de procedencia desconocida causaron efectos destructivos sobre la superficie terrestre, dejando círculos quemados en el asfalto, dañando pastizales y tierras de cultivo, derribando antenas de radio, chocando contra locomotoras y otros objetos. Lo más sencillo sería sacudir la cabeza, cerrar los expedientes y decirnos a nosotros mismos que todo fue un error, pero la realidad es otra.


Un caso en Francia


En 1971, dos jóvenes del departamento francés de Var en el sureste del país galo tuvieron un encuentro ovni que se quedaría con ellos para siempre. Según el investigador J.C. Dufour, cuya narración aparecería en la legendaria Flying Saucer Review gracias a una traducción por su director, Gordon Creighton, los muchachos – Pierre Calafat y André Bouchaud, ambos músicos, habían alquilado una casa en una región aislada cerca de Draguignan para realizar ensayos. En la noche del 29 de marzo de 1971, los músicos avanzaban por la pequeña calzada que conducía a la casa cuando observaron una luz rojiza en el cielo. Fue entonces que observaron gran disco de color rojo, con la forma de un plato, sobrevolando un viñedo a ciento cincuenta metros de la propiedad. Los músicos estacionaron su vehículo en la entrada y se dedicaron a contemplar las maniobras zigzagueantes del OVNI, que acabo por colocarse a menos de diez metros sobre la superficie y a unos escasos cincuenta metros de los músicos. El objeto remontó el vuelo y se alejó de la zona hacia la población de Flayosc. No sería sino hasta el mes de septiembre de aquel año que los investigadores hallarían los efectos físicos producidos por este enigmático objeto, sea lo que haya sido. Un encuentro cercano del 2do tipo en toda regla.
“Estos rasgos”, señala Dufour en la nota para Flying Saucer Review, “se encontraron en el campo vecino al viñedo, donde la hierba está muy crecida y gruesa, de tipo gramináceo. Cuando encontramos las huellas, eran tan frescas que no pudieron haber sido hechas en marzo, sino mucho más tarde, y en todo caso, no podían tener más de dos semanas de edad. La marca principal es un círculo perfecto con un diámetro de cinco metros. La hierba se halla descolorada dentro de este círculo. La vegetación esta aplastada a lo largo de la periferia de este círculo, o mejor dicho, la hierba ha sido barrida en sentido sinistrorso. Este anillo aplanado tiene un ancho de 0.6 metros, sin agujeros en la tierra, ni marcas que sugiriesen un aterrizaje físico. Al este de esta marca principal había otro círculo de un metro en diámetro, con la misma descoloración. Se utilizó un contador Geiger para detectar la presencia de radiaciones, pero las lecturas fueron cero.”
El investigador apunta que dos árboles – un almendro y un cerezo – estaban totalmente muertos, pero no era posible determinar si habían sido fulminados por alguna enfermedad propia a dichos cultivos o si era por el efecto del OVNI que los había sobrevolado en marzo del ’71.
El detalle más curioso que emerge de la investigación es que un avistamiento parecido había ocurrido en el mismo lugar años atrás (Noviembre de 1965). Y como si no fuese suficiente sincronicidad, la casa también había sido alquilada por un músico de nombre Bernard Blanc en Julio del ’71. Aunque durante este otro caso tampoco se produjo un aterrizaje, el músico sufrió efectos físicos: “Todos dormíamos en la misma habitación. Repentinamente, al punto de quedarme dormido, escuché un ruido difícil de describir, como si alguien estuviese bajando las escaleras del primer piso. Fue entonces que pude oír una especie de silbido, progresivamente más alto. A la misma vez, sentí que me invadía un calor intenso. Mi cuerpo estaba paralizado, como si me hubiesen encerrado en una armadura. El silbido era tan insoportable que traté de despertar a uno de mis colegas – estiré la mano, pero mi brazo no respondía a mis mandos. Sentí mucho miedo, y estaba plenamente consciente de lo que sucedía. La pálida luna brillaba por entre las persianas. La situación duró unos tres minutos, y el sonido comenzó a menguar. Repentinamente se produjo un gran destello afuera, como una luz de magnesio, y enseguida me sentí liberado de aquello. Recuerdo claramente que mis compañeros emitieron sonidos de alivio. Dos de ellos se despertaron, y cada uno me dijo – “he tenido una pesadilla horrenda”.
Un “resplandor rojizo” también caracterizaría un caso estadounidense poco conocido que tomó lugar el 13 de mayo de 1978 en las afueras de Kerman, California. Un agente del orden público tuvo su propio encuentro cercano del segundo tipo en horas de la madrugada, cuando la intensidad de la luz roja desconocida le hizo pensar que se había desatado un incendio forestal en las afueras del pueblo. Dirigiéndose a toda prisa al lugar de los hechos, el policía condujo su coche patrulla sobre un sembradío, donde pudo presenciar un gran resplandor circular en el aire. El objeto mudó su color de rojo al azul y abandonó la zona en cuestión de minutos.
El policía no tardo en desarrollar todos los síntomas de una quemadura solar en todo el cuerpo (como los personajes de Gillian y Roy Neary en la película Encuentros en tercera fase). Sorprendido, el agente se dirigió al hospital, viéndose forzado a contar su historia al personal de guardia. James Van Cleaf, jefe de la policía de Kerman, confirmó el incidente y describió al agente herido por la radiación desconocida como un hombre digno de fiar. Se trata del único caso en que un funcionario público ha señalado en un formulario del fondo de salud del estado de California que sus lesiones fueron consecuencia de “haber visto un OVNI”.

Aterrizaje en el lago congelado

La provincia canadiense de Ontario es una de las más importantes de ese país – el segundo más grande de nuestro planeta después de la Federación Rusa – pero su población se restringe a la franja que rodea los lagos Ontario e Erie. Rica de bosques y lagos menores, la enorme extensión de Ontario, superando los 908,000 kilómetros cuadrados, hace de ella un lugar amplio y desconocido, perfecto para los fenómenos anómalos. Entre sus cuerpos de agua figura el Boshkung, en las cercanías del poblado de Minden.
Corría el mes de noviembre de 1973 – cuarenta y dos años atrás – y mientras que los Estados Unidos vivía la “gran oleada ovni del ‘73”, Canadá no se quedaba atrás. Dos agentes de bienes raíces – Jim Cooper y Earl Pitts – regresaban a sus casas en Minden cuando vieron un objeto “sorprendente” que se desplazó ante sus ojos en cuestión de segundos. El objeto tenía unos dieciocho pies de largo, era ancho en su morro y ahusado hacia la cola, con una luz blanca en la punta de la misma. Un piloto de avionetas confirmaría este avistamiento posteriormente, describiéndolo como “un helicóptero sin cola” que se desplazaba a toda velocidad hacia el lago Boshkung.
Desde aquel momento, el periódico local Minden Progress comenzaría a publicar artículos sobre los distintos avistamientos en la zona, aunque a diferencia de los casos estadounidenses de la misma época, no se produjeron encuentros espectaculares entre humanos y los ocupantes de las luces ni efectos electromagnéticos sobre coches o camiones.
No fue hasta febrero de 1974 que los OVNI parecieron interesarse por los habitantes de la zona. El matrimonio Lunham, que vivía en una casa a la orilla del Boshkung, acaba de cenar cuando vieron uno de los extraños objetos sobre la superficie de lago, dirigiéndose justo hacia su hogar.. A mitad del cuerpo de agua, el objeto comenzó a resplandecer con una luz blanca intensa, generando suficiente calor como para derretir el hielo que se adhería a las ventanas de la casa de los Lunham. La señora Lunham declararía posteriormente que el vidrio estaba tan caliente que era imposible tocarlo, a pesar de que la temperatura exterior rondaba los –20 grados Fahrenheit.

La superficie congelada del lago Boshkung acabaría convirtiéndose en un “estacionamiento” para estos objetos extraños. Los aparatos desconocidos aparecían sobre el lago durante el ocaso, a veces solos o en pares, hasta que era posible contar una docena o más de ellos sobre el hielo. A veces se posaban sobre el hielo, otras veces se mantenían suspendidos sobre el mismo, y en ciertos casos hacían algo sumamente curioso: se cernían sobre los agujeros en el hielo que habían sido hechos por los pescadores locales, aunque era imposible ver si extraían agua para fines desconocidos.
Los extraños objetos parecían sentirse muy confiados de la región: el 26 de febrero de ese año se posaron a unos cuarenta pies de la casa de los Lunham, permitiendo que la pareja ofreciese una descripción cabal de ellos: contaban con cuatro alas que se extendían veinte o más pies de punta a punta; eran de color oscuro y equipados con faros de color blanco azulado. Otros parecían disponer de antenas externas—hasta nueve en ciertos casos—que parecían permitir la comunicación entre aparatos mediante una serie de destellos, como si utilizaran algún tipo de código. Según el testimonio del señor Ashley Lunham, los objetos no se parecían en nada a los aviones que conocemos, y menos en su funcionamiento, ya que los objetos “rebotaban” varias veces, como pelotas, para despegar, haciendo un sonido sordo que desparecía tan pronto como se separaban del suelo. La señora Lunham afirmó haber presenciado un OVNI que tuvo problemas para despegar, como si le fallara el motor. Esto le hizo pensar que fuesen lo que fuesen, no eran producto de una civilización espacial avanzada.
El reportero Peter Courtney fue responsable del primer intento de fotografiar los alucinantes objetos que se daban cita en el helado lago Boshkung como parte de sus reportajes sobre los ovnis que asolaban el condado de Halliburton. Con su pesada ropa de abrigo, su trineo motorizado, Cámara fotográfica SLR de 35mm y trípode, Courtney visitó el lago varias veces hasta que a las 9:00 pm del 10 de marzo de 1974, cuando la luna llena bañaba la blancura del congelado Boshkung con su luz, pudo ver una luz roja que se movía sobre los árboles. A pesar de su equipo, no pudo obtener una imagen clara del objeto.
Pero lo que ignoraba el reportero era que a cierta distancia de donde observaba las maniobras nocturnas del objeto rojo, se tendía una celada.
Cincuenta vecinos de Minden, cansados de ver tantos objetos extraños, se apiñaron en una de las costas del lago con la intención de tomar acción decisiva. Entre su número figuraban seis cazadores armados con escopetas de alta potencia que enfilaron sus trineos motorizados hacia la superficie del lago conforme se acercaba uno de los no identificados. Disparando casi al unísono, muchos de los presentes afirmaron haber escuchado el lejano impacto de las balas contra el casco del intruso, que siguió de largo.
La comunidad exigía respuestas que ni las autoridades locales ni el departamento canadiense de defensa estaban dispuestos a ofrecer. La policía insistía que los objetos eran meramente reflejos de luz sobre el hielo; los militares ni siquiera se dignaron en ofrecer una hipótesis..
La actividad anómala sobre el lago prosiguió una vez llegada la primavera, y los vecinos insistieron que había sido posible localizar huellas del aterrizaje de varios objetos entre las arboledas, como si los aparatos hubiesen utilizado los claros de bosque para protegerse de las miradas de los curiosos.
Escribiendo detenidamente sobre este caso en su libro Strange Encounters, el investigador Curt Sutherly (antiguo redactor de la desaparecida revista Pursuit, órgano de difusión de la organización SITU creada por el criptozoólogo Ivan Sanderson) manifestó lo siguiente: “Si los objetos fueron verdaderamente naves espaciales, estaban impulsadas por motores sorprendentemente primitivos – motores escasamente mejores que los nuestros, con dificultades al arrancar durante las frías mañanas de invierno...los objetos caían al suelo para desaparecer dentro de la mismísima tierra. Finalmente, hay que considerar que a pesar de la gran cantidad de avistamientos, nadie vio ni un solo tripulante”.
El lago Boshkung no es el único lago canadiense con una reputación funesta. En 1966, una pareja y su hijo adolescente fueron en viaje de pesca al lago Onion, un cuerpo acuático bastante distante de las concentraciones urbanas, veinte millas al norte de Thunder Bay, provincia de Ontario. Llegando al anochecer, la familia estaba de plácemes por el hecho de ser los únicos en el sitio. Pero su júbilo se convirtió en terror al verse envueltos en “una oscuridad y silencio total y completo” interrumpido por un extraño sonido raspante, con un olor parecido al de los abrasantes industriales de acero. Más aterrador aún fue el hecho de que el hijo de la familia, de 15 años de edad, se esfumó repentinamente frente a sus ojos, y no respondía a los gritos de sus padres.
Una vez desvanecida la oscuridad sobrenatural, el adolescente salió de la nada, diciendo nerviosamente que había visto un “avión” con forma de disco, y que había caminado hacia el objeto, pero que no recordaba lo sucedido. Este estado de amnesia deterioró hasta convertirse en un trastorno mental. El desdichado joven fue enviado de un hospital psiquiátrico a otro a raíz de aquella noche en el lago Onion, según la carta escrita por los padres al investigador canadiense John Colombo, quien la incluyo en su libro UFOs Over Canada (Hounslow, 1992).
Por increíble que puedan parecer los incidentes en el Lago Boskhung, eran tan solo parte de un macroavistamiento que abarcaba el sur de Canadá en aquel momento. El investigador Brian Vike de la organización HBCC con sede en la ciudad de Vancouver menciona otro caso que tomó lugar en la década de los ’70 en otro cuerpo de agua: el lago Scugog, al norte de la populosa Toronto. El testigo– Ian Harper, adolescente al momento de producirse el caso – había salido al patio de su casa un verano con su padre para separar dos gatos enfrascados en una pelea. Harper le comentó a su padre que un objeto en el firmamento parecía brillar con más intensidad que las demás estrellas.
El objeto en cuestión se desplazaba desde el sur hacia el norte y el padre del testigo – que había sido controlador de tránsito aéreo en Escocia – dijo casi enseguida que no se trataba de un avión, pensando que sería alguna especie de satélite. El objeto casi enseguida comenzó a desplazarse en zig-zag, abarcando la gran distancia de este a oeste a gran velocidad. Posteriormente regresó a su posición original para seguir su lento trayecto.
Meses más tarde, el joven Harper se encontraba cuidando de sus hermanos pequeños mientras que sus padres habían salido a cenar. Después de acabado el partido televisado de hockey, el testigo se levantó de su silla para cambiar de canales, y percibió una luz de gran brillantez por la ventana del salón, observando que las sombras de los árboles parecían desplazarse en la nieve. Su sorpresa fue mayúscula cuando pudo ver un objeto de grandes dimensiones que se movía por encima de su hogar y se alejaba por encima de los árboles. El objeto, según recuerda el testigo, era de color verde con un borde anaranjado. El objeto se alejó a un cuarto de milla de distancia antes de bajar repentinamente del cielo, como si fuese a chocar contra la tierra. Pero el intruso se detuvo antes de hacer impacto y comenzó a cernirse antes de aterrizar detrás de la arboleda, resplandeciendo en la oscuridad. El testigo y un amigo visitaron el lugar del supuesto aterrizaje en la nieve sin encontrar nada.

Pero una sorpresa adicional aguardaba a Ian Harper.

Un año después del aterrizaje, se encontraba montado en su bicicleta y acompañado por su perro, paseando por un camino que estaba al sur de su aldea. El can, un perro de aguas de gran tamaño, repentinamente salió corriendo, gruñendo y ladrando. Harper pudo ver que su mascota había visto un animal blanco—quizás un gato grande—y había salido a interceptarlo. Bajándose de la bicicleta para ir tras el perro, se fijó que el animal se había detenido en seco, como si se hubiera encontrado repentinamente con una barrera invisible.
Fue entonces que “aquello” – como lo denominó Harper – comenzó a erguirse lentamente. Lo que inicialmente había tomado por un gato de color blanco resultó ser “algo de tres pies de alto, con brazos largos y delgados y una gran cabeza. Mi primera impresión de “aquello” es que se trataba de un mono. Fue entonces que se produjo un sonido que se me hace difícil describir: una especie de gruñido o grito subsónico. No creo que el sonido haya salido de “aquello”, sino que parecía rodearme. Pude sentir el sonido en todo mi cuerpo. El perro se detuvo, dio la media vuelta, y salió corriendo con el rabo entre las piernas. Sentí tanto miedo que me fue imposible subirme a la bicicleta de nuevo; Comencé a correr, empujando la bicicleta por delante. Cuando llegué a mi hogar, mis padres tenían visita, así que me fui directo a mi habitación”.
Por rara que pueda parecernos la experiencia del joven canadiense, algo parecido sucedió en Nueva Gales del Sur (Australia) a comienzos de 1978. Un hombre de 25 años de edad alcanzó ver dos objetos amarillos de forma irregular cerca de la población de Grafton. Uno de los enigmáticos objetos parecía desplazarse por la ladera de una montaña, emitiendo una cortina de chispas. El testigo, de apellido Price, afirmó no poder recordar los siguientes minutos de su recorrido.
A la media hora después del avistamiento inicial, Price afirmó haber visto algo que guardaba cierto parecido a un "gallinero" al llegar a la población de Armidale. El objeto estaba posado en la tierra y luego procedió a moverse; el testigo vió que se trataba de un objeto fusforme con claraboyas.
A diferencia de muchos otros casos, Price detuvo su vehículo para sacar fotos del "gallinero" - imágenes que no presentaron más un gran borrón amarillo al momento de ser reveladas. Al acercarse al objeto, este retrocedió, ocultándose en lo que el testigo tomó por neblina. Una neblina sumamente rara que parecía salir de un desfiladero cercano, reduciendo la visiblidad a menos de tres metros. La singular neblina venía acompañada por un sonido descrito como "parecido al de una aspiradora", y tanto el obstáculo visual como el sonido acompañante desaparecieron de repente, dejando a Price solo en la silenciosa oscuridad de las antípodas.
De regreso a su vehículo, Price sintió lo que describió como dos ondas de choque, separadas entre sí por un intervalo de sesenta segundos. La región entera se vió sacudida y la normalidad se reestableció posterior a esto.