martes, 5 de septiembre de 2017

Deterioro de los océanos amenaza la seguridad alimentaria global

El cambio climático es de los factores que más está influyendo en la amenaza sobre las aguas y sus costas, plantea Yolanda Kakabadse, presidenta del Fondo Mundial para la Naturaleza.
La ecuación es simple: el 60% de la humanidad come pescado, por lo que preservar los océanos es la única forma de asegurar la dieta alimentaria global, advierte la presidenta del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), Yolanda Kakabadse, en entrevista con la AFP en Chile.
A orillas del océano Pacífico, en la ciudad chilena de La Serena (centro-norte), Kakabadse, exministra de Medio Ambiente de Ecuador, dice que la pesca ilegal, la sobreexplotación, los efectos del implacable cambio climático y la falta de voluntad política para priorizar la conservación completan un cóctel explosivo para los mares.
Con este sombrío panorama es impostergable que el IV Congreso Mundial sobre Áreas Marinas Protegidas, Impac4, que se desarrolla esta semana en La Serena, genere una hoja de ruta clara que establezca planes de manejo viables para proteger al menos el 30% de los mares.
¿Cual es el fin de Impac4?
Este ejercicio de congregar a los expertos en temas marinos debería realizarse con más frecuencia, porque debemos acordar acciones mucho más fuertes. Nos hemos propuesto conservar 10% del área marina de los océanos en general como área protegida, pero 10% no es nada. Es muy suave, debemos ser más radicales en nuestra ambición de proteger el océano. El 60% de la humanidad come pescado.
Si no cuidamos este recurso que son los océanos y todas sus especies estamos amenazando la seguridad alimentaria del ser humano.
¿Cuál es la principal amenaza que acecha las aguas oceánicas y sus costas?
El cambio climático es de los factores que más está influyendo. Se calientan las aguas de los océanos y están destruyendo lo que en tierra diríamos la gallina de los huevos de oro, en el mar estamos hablando de los arrecifes de coral. En este momento, el 50% de los arrecifes de coral están impactados y si no hacemos algo pronto en los próximos treinta años, para la mitad de este siglo habrán desaparecido.
 ¿En que grado influyen la sobreexplotación de las pesquerías y la contaminación en el deterioro de la fauna oceánica?
Hay una sobrepesca indudable en todas partes del mundo. La contaminación que vertemos a los océanos de sustancias químicas de vertientes que vienen de áreas urbanas, de plásticos, cada uno de esos elementos que vertemos en el mar como si fuera un gran basurero están destruyendo a las especies y la calidad del océano. Por supuesto cuando digo a las especies, quiere decir que son especies que nos alimentan, los peces están siendo contaminados y cuando llegan a la mesa del consumidor ya vienen afectados por contaminación química.
- ¿Cuál es la situación en América Latina?
Todos nuestros países saben cuáles son las áreas que deberían ser protegidas, lo que hace falta es la decisión política de proteger más áreas marinas. Hablo por América Latina, donde siento que podríamos hacer mucho más.
- ¿Que acciones aseguran el éxito de planes de preservación?
No sirve de nada que declaremos áreas marinas si nuestros ríos siguen llevando contaminantes al océano. No sirve de nada protegerlas si no ponemos regulaciones al sector pesquero. No sirve de nada declararlas sin la gente, las comunidades.
- ¿Qué casos destacaría como ejemplos de logros de conservación?
El triángulo de coral en Asia en el Pacífico del este, donde varios países que están alrededor de este triángulo se pusieron de acuerdo sobre que lo más importante para su economía era el turismo y que no había nada de turismo si no se preservaba. Otro es Galápagos (archipiélago de Ecuador).
Ha sido un éxito porque hemos logrado recuperar el equilibrio de algunas especies, pero sigue habiendo amenazas. 

Chile: hallan gran cementerio indígena en las obras del metro


Un antiguo cementerio indígena, uno de los mayores hallados hasta ahora en Chile, fue descubierto durante la construcción de una línea del metro de Santiago, y actualmente se encuentra en periodo de conservación, informó este lunes el Colegio de Arqueólogos.
Unas 60 tumbas y 96 vasijas de la cultura Lloleo, pueblo nativo que habitó la zona central chilena entre 200 y 1.200 (d.C), fueron halladas hace dos años por trabajadores del subterráneo que realizaban una excavación, pero el hecho fue divulgado recién este lunes en una nota del Colegio de Arqueólogos, provocando gran interés de medios locales e internacionales.
Este cementerio es uno de los más grandes que se ha registrado en Chile Central", dijo la arqueóloga Verónica Reyes, quien asesora a la empresa Metro durante los descubrimientos arqueológicos producidos en las construcciones de las líneas y estaciones desde la década de los noventa.
"Tuvo mucho revuelo porque fue interesante, el sitio es bastante grande y fue descubierto en los trabajos del metro", dijo a la AFP Itací Correa, presidenta del Colegio.
En el sitio se descubrieron esqueletos a profundidades de entre 30 centímetros y dos metros, junto a vasijas y fragmentos de moliendas, ajuares funerarios y collares que aportarán nueva información sobre los asentamientos humanos que existían en este lugar.
"Para nosotros es importante dar a conocer a nivel arqueológico el trabajo en distintos ámbitos en sitios distantes, como el desierto de Atacama o bajo los pies de la gente en Santiago", sostuvo Correa.
Los hallazgos se encuentran bajo análisis y en proceso de conservación en el Museo de Historia Natural de Santiago.

Una pareja graba imágenes exclusivas del Área 51

En las cercanías de esa instalación militar de EE.UU. se han producido numerosos avistamientos de ovnis.
Tim y Tracey Doyle, una pareja de exploradores y aficionados a la búsqueda de objetos volantes no identificados, han grabado imágenes exclusivas del Area 51, un destacamento remoto de la base aérea Edwards que se encuentra en el desierto de Nevada (Estados Unidos).
Para obtener este documento gráfico, esos intrépidos investigadores escalaron hasta la cima de la montaña Tikaboo —ubicada a casi 2.500 metros de altura y 42 kilómetros al este de las instalaciones militares—, desde donde utilizaron lentes especiales de larga distancia para registrar las imágenes.
En el video se observan diversos complejos de edificios y una estructura parecida a una torre de agua, así como varios vehículos que recorren las instalaciones.
El Pentágono construyó el Área 51 en 1955 para realizar pruebas con el avión de reconocimiento Lockheed U-2. Desde entonces, se han reportado numerosos avistamientos de ovnis en las cercanías.
En el imaginario popular, esta zona militar altamente protegida y cerrada al público está asociada a historias de alienígenas y conspiraciones gubernamentales estadounidenses.
El pico Tikaboo es el punto de observación legal más cercano al Área 51, luego de que las autoridades de EE.UU. cerraran el acceso a otros dos puntos muy populares entre los aficionados a fotografiar el lugar en 1995.

Extraño caso de animales mutilados

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La extraña aparición de animales mutilados volvió a hacerse presente en los campos pampeanos. El hecho ocurrió el miércoles cerca de Embajador Martini, cuando un joven productor se encontró con el estremecedor hallazgo de una vaquillona que yacía en el suelo y a la que le habían cortado, con una prolijidad que asusta, parte de la quijada, la lengua y una oreja. Al animal también le faltaba el aparato reproductor.



El extraño hallazgo tuvo lugar a uno seis kilómetros al sureste de la localidad mencionada. Respecto a esto, Freddy Hecker dialogó con LA ARENA acerca del hecho inusual y dijo que “la vaquillona llevaría como mucho 24 horas de muerta y la encontré así, con la quijada pelada al ras, sin el aparato reproductor, sin una oreja y sin los ojos”. Continuando con su relato explicó que “lo que más me llamó la atención es que no había rastros de sangre en ninguno de los cortes, no había gusanos o presencia de descomposición y no había marcas de que hubiera pataleado, la gramilla estaba intacta”. Otro de los aspectos que llamaron la atención de Hecker fue que “cuando hay un animal muerto generalmente hay animales carroñeros dando vueltas, esta vez no había nada, todo muy raro”, concluyó.

Alienígenas más allá de la vida

¿Habrían imaginado alguna vez que en la antesala de la muerte hay extraterrestres dispuestos a acompañarnos en nuestro tránsito a la otra vida? ¿O que el más allá es, en realidad, una colonia de naves espaciales provenientes de otros mundos? ¿Será porque los antiguos dioses, a los que aún rendimos culto, pertenecían a una raza alienígena? En La prueba (Planeta, 2016), la investigadora y colaboradora de Año/Cero Mado Martínez explora una variante inédita de las experiencias cercanas a la muerte (ECMs): su estrecha relación con el fenómeno ovni.
Conocí a Dimitre S. Assenov a través de la revista de divulgación científica Ispectrum Magazine. Afincado en Salt Lake City, en el estado de Utah (EE UU), este ingeniero búlgaro en Geología e Hidrogeología realizó estudios doctorales de Ingeniería Nuclear y Medioambiental, y acumula grandes conocimientos de ingeniería y física nuclear. Además, tiene un máster y pronto obtendrá su merecido título de doctor (Ph.D.). Una de las cosas que más le interesan es la desaceleración de partículas. Terriblemente preocupado por el impacto medioambiental de las energías nucleares, Assenov se encuentra muy comprometido con la búsqueda de soluciones al respecto. Fue él quien diseñó y patentó la tecnología Nano Flex HLW, un medio seguro para reciclar y deshacerse permanentemente, y de forma mucho más barata, de todos los residuos nucleares de altísimo nivel tóxico.
Para que se hagan una idea del potencial que Dimitre tiene en sus manos, les diré que su tecnología puede convertir todos los residuos del desastre nuclear de Fukushima en feldespato y dejar totalmente limpias las áreas de cultivo, porque eso es lo que hace su Nano Flex HLW, convertir los residuos tóxicos (de varios tipos) en feldespato (piedras de lo más común en nuestro planeta). Honestamente, conozco pocos hombres tan inteligentes como él. Se estarán preguntando a santo de qué les estoy contando todo esto. La razón es sencilla: según me confesó Assenov, estos y otros descubrimientos forman parte de una misión que los extraterrestres le encomendaron. Y todo por culpa de una ECM.
LA ÚLTIMA FRONTERA
Todo empezó en 1967, el día en el que Assenov tuvo una ECM que cambiaría su vida para siempre. El joven, de diecisiete años, tenía el oído dañado y tomaba un medicamento llamado Torecan. Assenov ingresó en el hospital con síntomas de rigidez y dificultad para respirar, hasta que perdió el conocimiento y se sintió morir. En un primer momento, salió de su cuerpo y fue capaz de contemplarse a sí mismo yaciendo sobre la cama del hospital. El médico le decía a su padre que Dimitre se estaba muriendo, y que no podían hacer nada para salvarle, porque no sabían lo que le estaba pasando y los exámenes médicos a los que le habían sometido no arrojaban ninguna luz.
ESTABA FLOTANDO
En un momento dado, una enfermera le dijo al médico: «Dele un belonal [atropina, un compuesto a base de belladona] a la pobre criatura para que por lo menos tenga una muerte decente». Fue lo último que Assenov alcanzó a oír. Estaba flotando a ras de techo, observándose tirado en la cama, viendo llorar a su padre mientras su amigo, el médico y la enfermera lo observaban, pero no oía nada. No sentía su cuerpo, ni se sentía conectado a él. Solo tenía sensación de tranquilidad. Notó que el aire estaba como electrificado y vio unos pequeños destellos luminosos. Después, todo cambió drásticamente. Entró en un túnel oscuro con una especie de fuerza centrífuga y rotatoria. Le dio la impresión de que en el interior de aquel túnel había una especie de anillos a través de los cuales volaba. Se dio cuenta de que podía ver a través de las paredes de aquel túnel, de que podía ver el espacio, pero también era un lugar oscuro. A medida que su tránsito por aquel túnel se aceleraba, vislumbró a lo lejos, frente a él, un punto muy brillante. Inmediatamente, vio pasajes de su vida que se sucedían cada vez más deprisa, a medida que se iba acercando al momento de sus diecisiete años.
Al terminar el último de aquellos pasajes de su vida, saltó desde el túnel hacia un espacio de luz brillante, blanca y fluorescente. «Aquel espacio era tan brillante y relajante. La luz era tan brillante y electrizante que podía ver como destellos de pequeñas partículas rotando lentamente. Yo iba volando lentamente a través de esta luz, como un banco de niebla pudiera hacerlo a tu alrededor», recordaba Assenov. Fue entonces cuando vio aquel ser que se presentó ante él vestido de blanco: «Apareció de la nada ante mí, era un anciano ataviado con un vestido largo. Ofrecía un aspecto húmedo, sin líneas definidas en el rostro, como si fuera una holografía. Empezó a hablarme, aunque yo no podía oír su voz, pero todo lo que decía resonaba dentro de mi cerebro como un eco. Estuvimos hablando durante mucho rato y, al final, me dijo que no podía quedarme más tiempo allí, que tenía una misión que cumplir y que debía volver. En aquel momento no me dijo en qué consistía la misión, pero me comunicó que me lo harían saber llegado el momento, con todo lujo de detalles. Entonces sabría todo lo que necesitaría saber. Fue desapareciendo lentamente en la luz brillante. Traté de preguntarle, pero él me interrumpió diciéndome que sabría todas las respuestas llegado el momento».
Puestas llegado el momento». Assenov se quedó a solas en aquel espacio de luz, tratando de investigar todo lo que había a su alrededor, la naturaleza de aquel resplandor, etc. Su empeño en querer ver más cosas, pues aquello era en lo que su mente se había centrado, se vio saciado con la aparición de una pequeña ventana que se abrió ante él, a través de la cual era capaz de ver en una dimensión diferente que a duras penas era capaz de explicarme, aunque sí me dijo que era parecido a estar dentro de un hexágono: «Y allí era como verlo todo bajo la lente de un supermicroscopio, todo tenía dimensiones más amplias y detalladas, diferentes estructuras de movimiento que no lograba comprender. Varias décadas después, volví a verlas en sueños». Al cabo de un rato, aquella ventana se cerró y fue absorbido de regreso por el túnel. Los efectos secundarios de aquella hazaña fueron varios.
En primer lugar, y después de aquello, Assenov fue capaz de abrir la ventana a voluntad y asomarse a ver cualquier cosa que quisiera. Después esa ventana desapareció y fue reemplazada por una habilidad insólita: «Podía ver a través de la ropa de la gente, incluso a través de su cuerpo. Si había algún área del organismo que no funcionaba bien, la veía de color marrón brillante y con una textura esponjosa [...] No tardé en perder el interés en leer libros, porque, tras las diez primeras páginas, ya sabía cómo seguía la historia y cómo acababa, de forma inexplicable, como si ya lo hubiera leído antes. Con frecuencia era capaz de predecir lo que los demás iban a decirme, qué pensaban o cuáles eran sus intenciones. Esto me parecía tan fascinante que disfrutaba secretamente jugando con esta habilidad. Otro de los cambios que acusé es que empecé a tener sueños en los que predecía qué iba a pasar, en muchos casos con varios días de antelación. Los sueños, además, se convirtieron en una gran fuente de conocimiento. Veía dibujos, explicaciones, formas de hacer las cosas. Fui capaz de anticipar la muerte de mi madre. Mi comportamiento se tornó analítico, como si no existiera, calmado y frío, nada me sorprendía».
HISTORIA CÍCLICA
Assenov me dijo que había estado hablando sobre muchas cosas y durante un buen rato con ese ser que iba vestido de blanco, y aquí es donde entramos en el meollo de la cuestión, en las cosas que le dijo y en lo que pasó después: «El hombre de blanco me contó en detalle que la tierra ya había sido visitada cuatro veces con anterioridad. La razón: un experimento transicional, a grandes rasgos. La raza humana fue implantada. No viene de los monos. Esas cuatro veces correspondían con cuatro razas. La quinta fue a partir de una mutación. Esta visita se correspondería con el final del año solar, cuando todos los objetos del sistema solar se reúnen a un lado del Sol. También se correspondería con la reubicación del sistema solar en el brazo galáctico. [...] Actualmente estamos casi al final del último ciclo. Queda un 5,5 % para que termine de transcurrir». Cuando este ingeniero me contó todo aquello de las cuatro razas anteriores a la nuestra, enseguida me acordé de la famosa teósofa Madame Blavatsky (1831-1888), una masona cofundadora de la Sociedad Teosófica y su más grande divulgadora. Blavatsky, en su libro La doctrina secreta, defendía una «antehumanidad» con bastantes puntos en común con las antiguas leyendas arias. Hablaba de cuatro razas anteriores a la nuestra. La quinta raza sería la que se originó en la Atlántida. Lamentablemente, estas historias tuvieron mal calado en las mentes nazis.
También los mayas, aztecas y otros pueblos mesoamericanos creían que habían existido otros mundos o soles anteriores a este, cada uno identificado con una determinada raza o especie humana.
Posteriormente, Assenov entró de lleno en materia extraterrestre: «Los alienígenas vinieron a la tierra e implantaron el embrión humano. Una vez que empezó a reproducirse, dejaron que el proceso siguiera su curso. Esperaban que la esperanza de vida fuera mayor, pero no fue así. Al principio los alienígenas dejaron a algunos de los suyos al cargo de la misión. La esperanza de vida era tan corta que casi se abocó a la extinción. Fue necesaria una extensión genética. Se mezclaron con las hembras humanas para reproducirse, pero tampoco hubo mucha suerte y, a los 43.200 años más o menos, también se extinguieron. El siguiente paso fue programar a algunos humanos mediante un complicado proceso de abducción…
… Muchos de estos casos se encontraban en el grupo de ECM. Estos humanos fueron programados y ‘soltados’ discretamente como miembros de un clan de supervivencia. En la actualidad, no llegan a un cinco por ciento del total de la población mundial, pero este número ya es capaz de gobernar el mundo llegado el momento [...]. Los alienígenas que hay entre nosotros trabajan para establecer un contexto de orden antes de que llegue el momento del contacto, con el fin de evitar el pánico y los altercados que tuvieron lugar en visitas anteriores. Trabajan diligentemente para implicar suficientes mutantes en el sistema a través de las ECM con el fin de establecer el citado orden».
Tras estas confesiones, el ingeniero me desveló la naturaleza de aquella misión que el «hombre de blanco» que se encontró durante su ECM le dijo que sabría a su debido tiempo: «Hasta este momento he recibido dos instrucciones. La primera fue mudarme a vivir a Salt Lake City para formar parte de un grupo de contactados —Assenov guardó el nombre de este grupo en el anonimato—. La segunda instrucción que recibí fue que me dedicara a desarrollar la tecnología para reciclar los residuos tóxicos. Para hacerlo, recibí información en sueños: detalles, dibujos, explicaciones teóricas, etcétera. Así lo hice. Y en la actualidad estoy a la espera de nuevas instrucciones, aunque no dejo de recibir información cada noche».
EXPEDIENTES X DE LAS ECM
El relato sobre los planes de los alienígenas para la humanidad que este ingeniero me desveló casi me produjo pavor. Lo primero que hice fue ponerme en contacto con la IANDS, entidad de la que soy miembro, y sentarme a revisar su archivo de testimonios cuidadosamente. Y lo segundo, consultar el archivo de la Fundación para la Investigación de Experiencias Cercanas a la Muerte (NDERF, por sus siglas en inglés), con la que mantengo un contacto constante desde hace años. Me llevó muchísimo tiempo descubrir otras narrativas cósmicas relacionadas directamente con alienígenas, pero el esfuerzo tuvo su recompensa, pues encontré muchísimos más casos de los que esperaba. He aquí algunos de ellos:
«[...] Recuerdo que me precipité a través de un túnel negro y, a medida que iba acelerando, escuchaba voces. Yo esperaba mi turno ante la luz. De alguna manera, se me hizo saber que no era mi hora. Yo me quejé, y entonces me sacaron del final de la cola y me hicieron una visita guiada por la ciudad de la luz. Había una biblioteca llena de una apabullante cantidad de libros. Me mostraron un río  que parecía de cristal. También me mostraron una inmensa puerta con símbolos, y recuerdo que identifiqué uno de ellos, aunque ahora mismo no podría decir cuál era. También tuve una visión panorámica de mi vida. Y recuerdo que estuve con alienígenas en una nave espacial [...]». (Relato anónimo, ECM a consecuencia de un suicidio, archivo de la IANDS).
«[...] Hiperventilé y dejé de respirar. Sentí como si unos extraterrestres me alejaran de la tierra en dirección a la luz, que era como un túnel, pero a lo mejor eran ángeles guardianes. Sentí mucho amor y belleza. Fue una sensación de paz. No quería que se acabara. Me dieron a elegir: volver por el túnel y vivir o seguir adelante a través de este túnel. Entré en una especie de tratos de negociación porque quería saber qué pasaría con mi madre, mi marido y mis seres queridos si yo decidía morir, y entonces vi mi futuro, un futuro que todavía no había vivido, me vi teniendo hijos y haciendo todas las cosas que todavía me quedaban por hacer. Me di cuenta de que todavía no era mi hora. Me acuerdo de que estaba pensando en c.mo vivíamos en la tierra, y cómo éramos los humanos, y cómo era nuestra existencia en el planeta, pero lo estaba pensando desde un nivel superior. Sentí que debía volver [...] y empecé a respirar de regreso a la tierra [...]». (Relato de Jacqui C., Estados Unidos, archivo de la NDERF).
«[…] Quise volver con aquellos ángeles, o extraterrestres, lo que fueran. [...] Creo en los ángeles, los extraterrestres y otras dimensiones. [...] Supe cómo funcionaba el universo, que Dios es probablemente extraterrestre, que la negatividad solo es cosa del cuerpo y que, fuera de Él, solo eres amor del más puro [...]». (Lynne H., ECM a consecuencia de un parto, archivo de la NDERF).
Tras este breve recorrido en torno a estas experiencias, me asalta una duda: ¿forma este escrito parte de unos supuestos planes extraterrestres? Al fin y al cabo, según Assenov, los alienígenas utilizan las ECM para programar a algunos humanos con el fin de divulgar ciertos mensajes y llevar a cabo sus planes. No lo sé, y si me parase a pensarlo mucho, creo que me volvería loca. ¿Y ustedes?

La máquina del tiempo es posible

Los fenómenos físicos asociados a los viajes al pasado y al futuro podrían tener un resquicio que permitiría materializar este eterno anhelo.
Supongamos que hoy decidimos enviarnos a nosotros mismos, dentro de una semana, un mensaje que remontara el tiempo seis días atrás. Por tanto, lo recibiríamos mañana. Pero llegado el momento de enviarlo, olvidamos hacerlo. O, peor aun: justo antes de ese día, morimos. ¿Cómo hemos podido recibir un mensaje que nadie ha mandado?
Resulta evidente que hemos caído en una contradicción de tipo lógico. No podemos enviar mensajes hacia atrás en el tiempo. Otra cosa es ver el pasado pero sin interaccionar con él. Esto es perfectamente posible. De hecho, lo hacemos constantemente: vemos la Luna como era hace algo más de un segundo –recordemos que la velocidad de la luz en el vacío es de casi 300.000 kms por segundo y la Luna se encuentra a una distancia media de la tierra de 380.000 kms–; el Sol como era hace 8 minutos; Marte, cuando está en cuadratura con la Tierra, como era veinte minutos antes; Plutón, como hace seis horas… Y si miramos en dirección a la galaxia de Andrómeda, la más cercana a la nuestra, la observamos como era hace 2,5 millones de años.
También podríamos ver el pasado en nuestro propio planeta si imaginásemos –algo teóricamente posible, aunque técnicamente impracticable– que unos científicos extraterrestres de una galaxia lejana nos han obsequiado con unos espejos gigantescos orientados hacia la Tierra y, enfocando hacia ellos dichos artefactos, podríamos ver el pasado de nuestro planeta, aunque nuevamente tendríamos prohibido interactuar con él Mas no nos desanimemos. Intentémoslo con el futuro: ¿Podríamos viajar algún día al futuro? La respuesta es un sí rotundo. De hecho, todos viajamos al futuro a razón de un día cada 24 horas. Esto es obvio, pero, ¿lograríamos hacerlo más deprisa? La respuesta a esta pregunta también es afirmativa.
Si viajáramos durante un año –según nuestro reloj– al 90% de la velocidad de la luz, cuando la nave espacial nos trajera de regreso, en la Tierra habrían pasado dos años. Y si el trayecto lo hubiéramos hecho a una fracción de la velocidad de la luz aún mayor, en ese año podríamos adentrarnos en el futuro 100, 200, 1.000 años o, literalmente, lo que quisiéramos. Aunque hay un problema: el turista del futuro sólo puede sacar billete de ida. Nunca podrá regresar al presente del que partió, porque ahora ese presente es su pasado. No hay vuelta atrás. El viaje al futuro es un viaje sin retorno. El viajero quedará para siempre atrapado en un tiempo que no es el suyo.
SIN MATERIA NI ENERGÍA
Con los viajes en el tiempo parece que estamos en un callejón sin salida, pero quizás no sea del todo así. Veamos por qué. Cuando era niño, le hice a mi padre una pregunta sobre un tema que me tenía intrigado. Era ésta: ¿Qué había antes de que existiera el universo? Yo daba por supuesto que mi padre –que era profesor de investigación del CSIC– saciaría mi curiosidad, pero no ocurrió así. Su respuesta fue la siguiente: «Hijo, el propio tiempo se creó a la vez que el universo, por tanto no tiene sentido preguntar qué había antes del universo, porque ni siquiera existía el concepto ‘antes’». Su argumento me dejó sorprendido, insatisfecho y, por qué no decirlo, un tanto decepcionado.
En cualquier caso, intenté arreglarlo volviendo a preguntar: «Bueno, pero ¿qué había en lugar del universo?». Su respuesta me resultó aun más decepcionante que la anterior: «El propio espacio se creó a la vez que el universo, por tanto tampoco tiene sentido preguntar qué había en lugar del universo, ya que ni siquiera había ‘lugar’». Han pasado muchos años desde aquella charla. Ya no soy un niño (estoy en la séptima década de mi existencia). Tampoco cursé finalmente los estudios de Física (soy psiquiatra). Pero mi afición a la Física permaneció intacta y mi deseo de conocer la respuesta a aquella pregunta, también.
Ahora tal cosa es posible, pero para ello debemos reconducir la pregunta. Sería así: ¿Conoce la ciencia algo cuya existencia esté al margen del tiempo y también al margen del espacio? Ahora la Física puede responder a esta pregunta y, sorprendentemente, la respuesta es afirmativa: se trata de un ente que no posee ni materia ni energía, sólo contiene información. Es información pura, sin vehículo material de transporte. Va de un punto a otro del universo instantáneamente, a velocidad infinita. Literalmente en tiempo cero. Además, no pasa a través del espacio tiempo (lo contrario sería incompatible con la Teoría Especial de la Relatividad). Lo hace, si se me permite la expresión, «por detrás del espacio y del tiempo». Virtualmente, «por detrás» del universo. Sin embargo, esta información, que se conoce como variables ocultas no locales u ondas de información de De Broglie, no es manipulable precisamente por ser híperlumínica. Es muy fácil demostrar que si pudiéramos manipular un ente supralumínico, estaríamos en condiciones de enviar mensajes al pasado, cayendo en las contradicciones de tipo lógico ya explicitadas anteriormente. Por tanto, queda claro que este ente no se puede manipular, y es una pena, porque si pudiéramos hacerlo (siendo algo que trasciende al espacio y al tiempo), estaríamos en condiciones de crear una «máquina del tiempo». No nos serviría para viajar al pasado, pero sí para adivinar el futuro. Desgraciadamente, como ya hemos visto, tal cosa no es posible. ¿O tal vez sí? ¿Hemos pasado algo por alto? ¿Habrá algún resquicio por el que podamos penetrar y conseguir nuestro objetivo? ¿Podremos construir esa máquina del tiempo que se nos resiste?
La respuesta es sí, hay un resquicio, y ésta es mi pequeña y humilde aportación a la Física. A continuación les resumiré brevemente mi argumento:
Este ente supralúminico es el responsable de uno de los fenómenos más extraños de la Física Cuántica, conocido como entrelazamiento cuántico o paradoja EPR (por las iniciales de Einstein, Podolski y Rosen, que lo estudiaron en la década de los 30 del siglo pasado). El mismo consiste en que cuando dos partículas subatómicas tienen un origen común, por ejemplo dos fotones procedentes de la desintegración de un mesón Pi neutro, éstos saldrán disparados en la misma dirección pero en sentidos opuestos y quedarán hermanados de tal forma que, cuando uno de ellos (llamémosle «proximal») sea sometido a un experimento genuinamente aleatorio, por ejemplo el paso o no a través de un espejo semitransparente (semitransparente, como es obvio, para fotones de una determinada longitud de onda), el otro fotón (llamémosle «distal»), cuando con él se realice el mismo experimento, se comportará de la misma forma que el que hemos llamado proximal, a pesar de que ambos experimentos son completamente aleatorios e independientes el uno del otro, y aunque el experimento sobre el fotón distal se haga mucho más tarde (no importa cuánto) o éste se encuentre tan lejos como queramos imaginar (a años luz de distancia o incluso en los confines del Universo), el resultado será siempre el mismo: ambos fotones colaborarán independientemente del tiempo y del espacio que los separe.
ENTRELAZAMIENTO CUÁNTICO
Es evidente que los dos fotones se comunican entre sí de forma instantánea, pero no se contradice por esto ni la lógica ni la física relativista, ya que, en primer lugar, estas ondas de información no contienen ni materia ni energía y, en segundo lugar, no es posible manipular el fotón proximal para hacer que el distal se comporte a nuestro antojo. Podemos saber lo que va a hacer el fotón distal cuando con él hagamos (o alguien haga) el mismo experimento que con el proximal, pero no forzarlo a hacer una u otra cosa. Definitivamente, aunque ambas partículas se comuniquen instantáneamente entre sí, no podemos utilizar este fenómeno para enviar mensajes instantáneamente (ni a una velocidad superior a la de la luz en el vacío). Es como si el universo tuviera canales de comunicación hiperlumínicos, pero nosotros tuviésemos vetado su uso. Las ondas hiperlumínicas de De Broglie no son manipulables. Está Claro. Pero, ¿y si intentásemos manipularlas para que dejen de ser hiperlumínicas? ¿Sería posible manipularlas con esta condición?
De esta forma no caeríamos en contradicciones de tipo lógico, aunque el hecho de que así no sea contradictorio tampoco quiere decir que sea necesariamente posible. Lo que sí está claro es que ahora sí merece la pena intentarlo. Y la sorpresa es mayúscula. De esta forma no sólo es posible, sino que el método es sorprendentemente simple. Colocamos un espejo que intercepta –no importa cuánto se haya alejado– el fotón distal, y lo hacemos regresar cuando ya hemos realizado el experimento con el fotón proximal. Por tanto, conocemos el resultado.
Ahora podemos dejar que el fotón distal –que está de vuelta– realice el experimento, si nos interesa el resultado que se va a producir. O bloquearlo, si no nos interesa. Hablando metafóricamente: no podemos hacer que la moneda caiga siempre de cara, pero sí que nunca salga cruz. Hemos creado una máquina del tiempo que nos permite saber el futuro sin utilizar el método deductivo (no hay relación causaefecto). Simplemente, lo sabemos. No podemos modificar el futuro, pero sí boicotearlo si lo que va a pasar no nos interesa, volviendo a lanzar la moneda…
PROCESOS DE LA FÍSICA DEL CAOS
Para mí, lo más intrigante de todo esto no es que podamos adivinar el futuro, ni que los procesos aleatorios que secularmente se ha afirmado que no son predecibles individualmente –sino que sólo podemos predecir tendencias– ahora resulte que sí lo son usando este procedimiento.
También quiero aclarar que lanzar una moneda al aire para ver si sale cara o cruz no es un proceso en verdad aleatorio (sólo se trata de una metáfora). Como tampoco lo son lanzar unos dados o el sorteo de Navidad. En realidad, todos ellos son procesos deterministas de relación causa-efecto crítica (lo que los físicos suelen llamar procesos de la física del caos). Los únicos procesos realmente aleatorios son aquellos que implican partículas subatómicas (partículas cuánticas). Estos procesos son los únicos que pueden predecir con mi «máquina del tiempo».
Por vez primera, el hombre puede manipular algo que está al margen del espacio y del tiempo. Algo que podemos decir que está «fuera» del universo. Pero hay algo más. Teniendo en cuenta que nuestro cerebro contiene poco más de un litro de capacidad, unas cien mil millones de neuronas (tantas como estrellas hay en la Vía Láctea), y que cada una está interconectada con otras por miles de filamentos microtubulares llamados dendritas y axones, es obvio que en nuestro órgano pensante se generan continuamente procesos de tipo cuántico que probablemente le permiten conectar su conocimiento con ese «algo» que existe al margen del espacio-tiempo (llámese ondas de información de De Broglie, inconsciente colectivo de Jung o Campos Morfogenéticos de Sheldrake) y que parece contener todo el conocimiento imaginable sobre nuestro universo y sobre nosotros mismos. En mi opinión, los seres conscientes podemos conectar con esos campos de conocimiento universal, sobre todo en estados alterados de consciencia o en situaciones de extrema necesidad.
CONOCIMIENTO ANTICIPATIVO
El siguiente ejemplo aclarará lo que quiero decir. En el tsunami de Indonesia ocurrió algo sorprendente: cuando las aguas se retiraron, las playas aparecieron sembradas de cadáveres, cientos y cientos de cadáveres. Sin embargo, prácticamente todos eran de personas, no había cadáveres de animales a excepción de algunos perros que estaban atados y que, obviamente, no pudieron escapar. De hecho, los investigadores descubrieron que los animales de un zoo habían huido en dirección contraria al mar una hora antes del tsunami. ¿Cómo es posible que, por ejemplo, elefantes traídos de África Central, que ni ellos ni sus ancestros en cientos de generaciones habían visto el mar, no sólo anticiparan que iba a ocurrir esa catástrofe sino que sabían en qué dirección debían escapar?… Pues bien, por mucho que se ha estudiado dicho comportamiento, la ciencia no ofrece una respuesta convincente. Pero, ¿no será porque, simplemente, no se han formulado las preguntas adecuadas? Quizá ocurre lo mismo que con los denominados fenómenos paranormales: ¿Cómo logra nuestra mente dirigir los procesos cuánticos que le permiten conectar con ese «Campo Universal de Conocimiento » y, a través de él, con otras mentes eludiendo las barreras del espacio y del tiempo? Trataremos de responder a esta cuestión en otro momento.

Así establecieron el gobierno secreto del mundo

Desde el siglo XX el mundo es dirigido desde la sombra por redes secretas de gobernanza. ¿Quiénes son y cómo crearon este imperio encubierto?
El poder ha sido uno de los campos de investigación más prolíficos desde que se empezase a sistematizar su estudio tras la Revolución francesa y la Ilustración. En El Príncipe, Maquiavelo establecía el más básico de los preceptos a la hora de analizar el poder: que éste no ha de ser siempre evidente para quien lo percibe, es decir, el secreto es de suma importancia para el buen gobierno de una nación, al menos si el gobernante quiere hacer cumplir sus fines, los cuales nunca han de ser desvelados. En este sentido, el exmagistrado Baltasar Garzón narra en su libro Un mundo sin miedo (Plaza & Janés, 2005) que los votantes piensan que cuando un político es elegido presidente del Gobierno, es como una tabla rasa en la cual irá escribiendo su mandato, pero lo cierto es que desde el día número uno de su legislatura está completamente hipotecado por los muchos favores que debe a los grupos e intereses que le han ayudado a llegar al poder.
Por ejemplo, en las elecciones presidenciales de EE UU, las grandísimas necesidades de financiación de campañas electorales hacen que sin un fuerte apoyo empresarial, un candidato prácticamente no tenga posibilidades de ganar. Tal era el caso de Obama, quien según el escritor e intelectual Noam Chomsky, era el candidato elegido y apoyado por el sistema financiero  de Wall Street para ocupar la Casa Blanca. Más tarde,  WikiLeaks filtró que el director ejecutivo de Citigroup, Michael Froman, había enviado un correo electrónico el 6 de octubre de 2008 a John Podesta, entonces consejero de Obama, en el que recomendaba una serie de nombres que el banco pretendía que ocupasen puestos de relevancia en el Gobierno.  Con un lenguaje exquisito, Citigroup ofrecía a Podesta «un ejemplo de gabinete de gobierno» donde «obviamente, son posibles múltiples versiones; este es solo un ejemplo para mostrar cómo podría tener éxito»,  se argumentaba en el correo.
En el citado mail se proponían candidatos a puestos del Departamento de Seguridad Nacional, Departamento de Defensa, Oficina de Administración y Presupuesto, Departamento de Educación, Departamento de Salud y Servicios Humanos, Consejo de Política Nacional, etc. Para regir el todopoderoso Departamento del Tesoro se deslizaron los nombres de tres viejos conocidos de la Administración Clinton: Robert Rubin (del Banco Goldman Sachs), Larry Summers (economista jefe del Banco Mundial) y Timothy Geithner (expresidente de la Reserva Federal).

Red de control global
No resulta sorprendente que el obediente Obama colocara a casi todos los nombres de la lista en los puestos que pretendía el todopoderoso banco. Obama fue elegido  el 4 de noviembre de 2008, pero la lista había sido enviada a Podesta un mes antes, el 6 de octubre. En resumen, el sistema financiero ya había elegido al Gobierno antes de que los ciudadanos estadounidenses votasen movidos por el eufórico lema yes, we can. La pregunta es obligada: ¿Quiénes gobiernan en realidad, si el presidente más  poderoso del mundo recibe la formación de su Ejecutivo por correo  electrónico? ¿Sabemos algo de ellos? ¿Acaso existía otro Gobierno formado por distintas personas, pero dependientes de los mismos intereses económicos, en caso de que el candidato republicano –John McCain– hubiera ganado las elecciones?
A lo largo del presente artículo iremos descubriendo los nombres de los individuos que verdaderamente detentan el poder, y desvelaremos cómo se forman y actúan los gobiernos secretos. Para ello debemos empezar por conocer su historia.
En 1945, al final de la II Guerra Mundial, EE UU ocupa una posición privilegiada en el mundo. Ha sido una de las potencias ganadoras y al mismo tiempo es la menos dañada tras el armisticio. El resto de naciones combatientes, incluso aquellas aliadas que también han resultado victoriosas, se encuentran en una situación lamentable. Europa está devastada y la URSS totalmente desangrada a causa de los terribles combates en el frente del este. El resultado de la guerra otorga a EE UU una posición hegemónica. Por primera vez en la historia, un país está en condiciones de construir un imperio mundial.
Los gobernantes estadounidenses no tienen tiempo que perder, así que dividen el mundo en zonas.  Las clasifican, estudian y analizan según sus características sociales, económicas, políticas, militares,  etc., para luego poner en marcha diversas estrategias a fin de tejer un control global del planeta. En gran parte se tratará de estrategias militares, pero no exclusivamente.
Esta visión de las élites de EE UU puede apreciarse con absoluta claridad en El gran tablero mundial (Paidós, 1998), libro de Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad Nacional del presidente Jimmy  Carter y uno de los intelectuales de cabecera de las familias financieras más poderosas del planeta.
Desde 1945, EE UU ha participado en 201 conflictos armados, entre guerras, intervenciones militares y golpes de estado. No en vano, mantiene unas 800 bases militares  en más de 100 países en todo el mundo. En varias fases, va dando forma a la política global, desalojando zonas bajo control comunista en Asia, como consecuencia de la guerra de China (1945-49), Corea (1950), Albania (1949-1953), etc. En Latinoamérica pone y quita gobiernos para mantener el control de su patio trasero: Nicaragua en 1947, Venezuela en 1948, Guatemala en 1953, Chile en 1973, de nuevo Nicaragua en 1978, etc. África, entonces bajo control colonial europeo, siempre fue considerado un territorio repleto de recursos naturales a disposición de Occidente.

Las instituciones del gobierno secreto
En cambio, los planes para Europa eran diferentes. También se estableció un control sobre el Viejo Continente, pero en este caso no se optó por la vía militar. El objetivo consistía en convertir a Europa en un socio comercial, porque EE UU necesitaba urgentemente ampliar su mercado. Por eso nace el Plan Marshall, mediante el cual el Gobierno estadounidense invierte 13.000 millones de dólares de la época para reconstruir Europa y crear las bases de la economía de mercado que beneficiaban a las empresas de EE UU. Al mismo tiempo, estableció una tupida red de espías en toda Europa, además de formar una serie de ejércitos secretos formados por antiguos nazis y militantes de la extrema derecha –que controlaban numerosos arsenales– dispuestos a entrar en combate en caso de una invasión de la URSS. Otro de los objetivos de dichos ejércitos secretos era evitar que los partidos comunistas ganaran elecciones, para lo que no dudaron en amenazar, asesinar y extorsionar a políticos, periodistas y empresarios, además de organizar un buen número de atentados de falsa bandera, culpando a grupos izquierdistas de ser los responsables.
EE UU intervino en cada rincón de Europa. Por ejemplo, en 1972 Richard Nixon envía al general Vernon Walters a reunirse con Francisco Franco para hablar sobre el futuro de España y la transición a la democracia después de su muerte. Su interés consistía en desgastar al Partido Comunista de España (PCE), fortaleciendo a un PSOE que los servicios secretos estadounidenses pretendían controlar.  Además, querían usar España como «portaaviones natural» hacia Oriente Medio.
Pero este imperio que EE UU empieza a diseñar en 1945 es transnacional. Respeta el territorio de las demás naciones, pero minando su soberanía. Para ello, empieza a tejer una red de instituciones supranacionales que sirvan a sus intereses. Así, funda la ONU en 1945, y mediante los acuerdos de Bretton Woods crea el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en 1944. A su vez, designa el dólar como moneda de cambio internacional (lo cual es muy importante, porque permite a EEUU endeudarse casi infinitamente). Se ponen en marcha la OACI (Organización de Aviación Civil Internacional) en 1944, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1948, la OTAN en 1949, la UNESCO en 1945, etc. Al principio, estos organismos incorporan pocos países, pero paulatinamente se van uniendo más. Muchas de estas instituciones, a pesar de estar fundadas mediante declaraciones de intenciones filantrópicas, como ayudar al desarrollo y al entendimiento de los pueblos, en realidad se perfilaron como herramientas de control, de «poder blando», en las que rápidamente se empieza a dibujar una brecha norte-sur y una asimetría de poder, como por ejemplo los derechos de veto en la ONU por parte de las cinco grandes potencias nucleares. Por otro lado, los distintos organismos, aun cuando respetan el territorio nacional, van orientando la ideología del mundo según los intereses de los poderosos. Por ejemplo, la OTAN se crea, entre otras cosas, para involucrar a otros estados en el enorme gasto militar que supone el control mundial.
A la vez, mientras se están poniendo las bases de estas «instituciones visibles», se empieza a tejer otra red de poder, de diplomacia secreta o, si se prefiere, discreta. En 1954 nace el famoso Club Bilderberg –bajo el impulso de Josef Retinger–, en principio con la excusa de combatir el antiamericanismo que el Plan Marshall estaba causando en Europa. El objetivo del Club no es gobernar el planeta, sino formar un foro a muy alto nivel entre los dirigentes políticos y económicos del mundo occidental. Retinger también fue uno de los principales responsables del nacimiento de la Unión Europea, no como contrapoder a EE UU, sino como un mercado en el que pudieran expandirse las empresas estadounidenses.